Cuando murió el Indio Solari, a los 77 años, las redes se llenaron de homenajes. Pero el de Cristina Fernández de Kirchner fue distinto. No hubo discurso, no hubo párrafos, no hubo reflexión política ni cultural. Solo una frase —cuatro palabras— tomada directamente del cancionero de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: “Vivir solo cuesta vida.”
La frase pertenece a La bestia pop, uno de los temas más emblemáticos de Los Redondos. En el universo ricotero, esa canción condensa algo que el Indio siempre supo articular mejor que nadie: la tensión entre la existencia individual y el peso colectivo del tiempo. Que Cristina la eligiera —y nada más— dice mucho sobre cómo ella entiende el duelo, y también sobre quién era el Indio para una generación entera.
El minimalismo del homenaje fue, en sí mismo, un gesto político y cultural.
En una figura acostumbrada a los discursos largos, a las citas de Manuel Belgrano o Antonio Gramsci, a los textos de madrugada en redes, la decisión de callar —de ceder la palabra al propio artista— resultó llamativa y elocuente. Kirchner no habló de su relación con la música del Indio, no contó si fue a algún recital, no lo convirtió en símbolo de nada. Lo dejó ser lo que fue: un poeta.
No fue la única figura pública que despidió al músico. Lionel Messi también publicó un mensaje, y según trascendió, salió a la luz un audio que el Indio Solari le había grabado y nunca llegó a enviarle. El contraste entre ambos homenajes —el del político y el del deportista— terminó de dibujar la magnitud cultural de quien se fue.
Carlos “el Indio” Solari murió el 5 de junio de 2026. Tenía 77 años. Detrás dejó décadas de recitales masivos, una banda que marcó a fuego la identidad de millones de argentinos, y frases que, como esta, siguen siendo más útiles que cualquier elogio póstumo.