Treinta mil hectáreas, dos jeques y un testaferro que habló de más

Una declaración judicial abrió una puerta incómoda: quién compra, quién firma y quién se queda con el agua en la Patagonia.

Hay compras que son inversiones y compras que son conquistas silenciosas. Las que ejecutaron en los últimos años Mohamed bin Zayed Al Nahyan, presidente de Emiratos Árabes Unidos, y Tamim bin Hamad Al Thani, emir de Qatar, sobre suelo patagónico pertenecen a la segunda categoría. Entre los dos acumularon cerca de treinta mil hectáreas. No lo hicieron de manera directa porque la ley argentina lo prohíbe. Para eso apareció un argentino llamado Hugo Alberto Barabucci: empresario agrícola-ganadero nacido en Santa Fe, polista, radicado desde hace más de veinte años en Emiratos Árabes Unidos y dueño de propiedades en ese país. El mecanismo permaneció oculto hasta que cometió el error que destruye cualquier arquitectura clandestina: hablar de más en un juicio.

Fue durante una audiencia del expediente “Barabucci, Hugo Alberto c/ Cayunao, Soledad s/ Usurpación”, tramitado ante el Juzgado de Instrucción N° 2 de San Carlos de Bariloche, a cargo del juez Ricardo Calcagno. La causa la había iniciado el propio Barabucci contra la pobladora mapuche Soledad Cayunao. Bajo juramento, terminó confesando algo mucho más importante que una disputa territorial.

Declaró que en 2017 compró más de catorce mil hectáreas en la zona de las nacientes del río Chubut, tierras que pertenecían a Marcelo Mindlin, titular de Pampa Energía. Explicó que la operación se hizo con dos millones de dólares enviados desde el First Gulf Bank de Abu Dabi. Y utilizó una palabra devastadora: “donación”. No dijo inversión. No dijo préstamo. No dijo sociedad comercial. Dijo donación. Y con una sola palabra dejó expuesto el andamiaje entero.

Después explicó cómo llegó a Emiratos Árabes Unidos.

Cuando el abogado defensor le preguntó quién manejaba el club que le había enviado el dinero, Barabucci respondió:

No dio nombres. Tampoco hacía falta demasiado esfuerzo para entender de dónde provenían los fondos. El club pertenece al gobierno emiratí. Y la hipótesis que desde hace años denuncian sectores políticos y organizaciones locales quedó de golpe incrustada dentro de una declaración judicial: que Barabucci operaba como pantalla local para intereses ligados al jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan.

Del lado qatarí, el esquema es más prolijo en los papeles pero igual de transparente en su objetivo. El emir Tamim bin Hamad Al Thani se quedó con unas diez mil hectáreas en la meseta Baguales, a unos cincuenta kilómetros de Bariloche, mediante la sociedad Baguales Acquisitions S.A. El nombre que figura es Abdulhadi Mana A S Al-Hajri, cuñado del emir. Las tierras incluyen bosques nativos próximos al río Villegas y el exclusivo Baguales Mountain Reserve, administrado por el extenista Gastón Gaudio: un refugio privado de lujo levantado a mil setecientos metros de altura.

Pero el negocio no termina en las montañas, los helicópteros ni las residencias blindadas. El proyecto incluye tres microcentrales hidroeléctricas sobre el arroyo Baguales —ChiBa I, II y III— autorizadas por el Departamento Provincial de Aguas de Río Negro en 2019 mediante concesiones de uso de agua por treinta años. Todo ocurrió sin pasar por la Legislatura y sin audiencia pública. Los permisos habilitan caudales importantes sobre una zona extremadamente sensible desde el punto de vista ambiental y estratégico.

El problema de fondo es otro: todas estas tierras están ubicadas en zonas de seguridad de frontera. La Ley 26.737 prohíbe que extranjeros adquieran inmuebles rurales en esos sectores, tanto de manera directa como mediante testaferros. También limita la compra de tierras ribereñas de cuerpos de agua permanentes y fija topes de superficie para titulares extranjeros. La norma declara nulas las operaciones realizadas en violación de esas restricciones. Y sin embargo ocurrió exactamente eso.

La política rionegrina mira para otro lado desde hace años.

La legisladora Magdalena Odarda viene denunciando el avance de capitales vinculados a Emiratos Árabes Unidos y Qatar sobre áreas estratégicas de la Patagonia. Presentó pedidos de informes, cuestionó las concesiones hídricas y apuntó directamente contra las autorizaciones otorgadas durante las gestiones de Alberto Weretilneck. Fue bajo su administración, en 2017, cuando Barabucci adquirió las tierras de Mindlin. Y también durante ese período cuando Río Negro habilitó las concesiones para los emprendimientos hidroeléctricos ligados al proyecto qatarí.

En la zona, además, crece otro conflicto silencioso: caminos internos construidos dentro de las estancias privadas que terminan condicionando el tránsito de pobladores históricos, obligados a pedir permiso para circular por territorios que durante décadas fueron de acceso abierto.

La visita de Mohamed bin Zayed Al Nahyan a Bariloche en febrero terminó de encender todas las alarmas. Llegó al aeropuerto Teniente Luis Candelaria a bordo de un Boeing 787-9 Dreamliner oficial con matrícula A6-PFG y luego se trasladó en helicóptero hacia la estancia Las Marías, en El Manso, muy cerca de Lago Escondido, el enclave de Joe Lewis. Lo acompañaban su hijo y heredero, Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, y Matar Suhail Ali Al Yabhouni Al Dhaheri, uno de sus hombres de máxima confianza para los negocios en la Patagonia.

Lo que queda ahora es una combinación explosiva: una declaración judicial bajo juramento que habla de “donaciones” millonarias desde Abu Dabi, treinta mil hectáreas en zonas de frontera controladas por estructuras ligadas a dos monarquías del Golfo, concesiones hídricas entregadas sin control legislativo y un poder político provincial que nunca terminó de explicar cómo pasó todo esto frente a sus ojos.

La Patagonia siempre aparece en el debate argentino cuando ya es tarde. Cuando las sociedades están constituidas. Cuando los caminos ya tienen dueño. Cuando el agua ya tiene permiso privado. Y cuando los verdaderos propietarios ni siquiera necesitan figurar en los papeles.

Por Fernando López Duhour

1 comentario en “Treinta mil hectáreas, dos jeques y un testaferro que habló de más”

  1. Jose Luis Amato

    Si sos un ciudadano de a pie, te compras un terrenito y en la escribanía te piden que justifiques el origen de los fondos , con papeles. Te compras 30 mil ha con soporte politico (coimas obvio) y podes violar leyes.
    Todo presos !!!!

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio