Mientras todos caen, ella sube: el fenómeno Bregman que inquieta al peronismo

La diputada del Frente de Izquierda lidera el ranking de imagen entre 15 dirigentes nacionales y se instala como la figura más inesperada de cara a 2027. Encuestas, escenarios y los límites reales del fenómeno.


El dato que sorprendió a la propia consultora

En un país donde casi ningún dirigente político escapa al rechazo ciudadano, una encuesta de la consultora brasileña Atlas Intel publicada a fines de abril reveló algo que hasta sus propios analistas calificaron de llamativo: Myriam Bregman es la única figura política nacional con más imagen positiva que negativa. El relevamiento, realizado entre el 24 y 28 de abril sobre 4.844 personas, evaluó a 15 dirigentes nacionales. El resultado fue contundente.

La pregunta no es menor. El Frente de Izquierda (FIT-U) salió cuarto en las elecciones legislativas de octubre de 2025 con apenas el 3,9% de los votos a nivel nacional. Sin embargo, Bregman obtuvo el 9,1% en la Ciudad de Buenos Aires, donde la izquierda se consolidó como tercera fuerza. La clave no está en los números electorales sino en la presencia sistemática.

Mientras el grueso de la oposición se debatía entre apoyar o no el ajuste del gobierno de Milei, Bregman estuvo en cada marcha de jubilados frente al Congreso, en cada movilización universitaria, en cada protesta sindical. En el recinto, sus intervenciones —como cuando llamó “Aloe vera” al jefe de Gabinete Manuel Adorni por la multiplicación de sus escándalos— se viralizaron en redes y le aportaron una visibilidad que excede largamente el peso electoral del FIT.

La comparación con Milei en 2021: ¿qué tan válida es?

La consultora Atlas Intel fue la primera en instalar el paralelo: en 2021, cuando Milei era diputado por primera vez, también acumulaba imagen positiva mientras el establishment político lo subestimaba. La diferencia estructural, sin embargo, es profunda.

Milei llegaba con una propuesta que resonaba en el hartazgo hacia el Estado: menos impuestos, menos regulación, libertad económica. Bregman propone lo opuesto: ruptura con el FMI, nacionalizaciones, más Estado. En un ciclo político donde el “viva la libertad” todavía tiene eco, esa diferencia de contenido importa.

Además, la imagen positiva no necesariamente se traduce en intención de voto. Las mismas encuestas que la ubican primera en imagen la colocan en un 11,4% en un escenario presidencial 2027 —un número histórico para la izquierda, que en 2023 apenas alcanzó el 2,7%—, pero que dista de ser una amenaza para llegar al balotaje (la segunda vuelta entre los dos candidatos más votados).

Los tres escenarios para 2027

El horizonte electoral depende de variables que Bregman no controla pero que le afectan directamente. Analistas identifican tres caminos posibles según cómo evolucione la economía y quién encabece la oposición peronista:

¿Qué es el voto útil? Es cuando la gente vota no a quien más le gusta, sino al candidato con más chances de ganar para evitar que gane el que más le desagrada. En Argentina, históricamente eso perjudica a las terceras fuerzas en la recta final.

El límite que no se discute suficiente

Más allá de la coyuntura, el Frente de Izquierda tiene un techo estructural que la euforia de las encuestas tiende a opacar.

Solo cuenta con cuatro diputados nacionales y casi nula capacidad de incidencia legislativa real: en el Congreso, cuatro votos raramente definen nada. La unidad electoral convive con tensiones internas permanentes entre los tres partidos, con un sistema de rotación de bancas —donde los diputados ceden su puesto a mitad del mandato a otro compañero de partido— que genera fricciones. Y fuera de la Ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires y Jujuy, la penetración territorial es muy limitada.

La imagen de Bregman está claramente por encima de la imagen del FIT como fuerza colectiva. Si esa brecha persiste, el crecimiento personal puede no arrastrar suficientemente a la estructura partidaria.

Conclusión: el dato político más interesante del año

Bregman ocupa hoy un lugar inédito en la política argentina: es la única referente de un partido ideológicamente definido que tiene mejor imagen que el presidente, que los líderes opositores mainstream y que los históricos del peronismo. Lo logró sin gestión, sin aparato estatal y con presupuesto de campaña mínimo.

Si eso alcanza para sacudir el tablero en 2027 dependerá de la economía, de la unidad del peronismo y del nivel de miedo que genere la posible reelección de Milei. Pero el dato ya está sobre la mesa: en un país donde todos tienen más enemigos que amigos, ella es la excepción. Y eso, en política, no es poco.

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