
La Universidad del Este fue el escenario elegido por Christian Gribaudo para la presentación de su libro Democracia Algorítmica, un evento que en su superficie habló de algoritmos e inteligencia artificial, pero que en su arquitectura política dijo bastante más.
El dato que no es menor: fue Julio Alak, intendente de La Plata y figura del peronismo bonaerense, quien abrió el acto con elogios explícitos hacia Gribaudo, un hombre del PRO que viene de ocupar bancas en la Legislatura porteña y en el Congreso nacional. En la política argentina, quién te presenta y quién te abre la puerta vale tanto como lo que decís desde el estrado.
El auditorio reunió a más de cien personas entre vecinos, estudiantes y una nutrida representación de dirigentes: senadores provinciales del PRO como Pablo Petrecca, concejales, funcionarios porteños, decanos universitarios. Una postal que mezcla gestión, academia y construcción de imagen con cierta comodidad.
Gribaudo planteó que la inteligencia artificial redefine la política en tres dimensiones —cómo se construye el poder, cómo circula la información y cómo se toman las decisiones— y advirtió que hablar de IA sin abordar su dimensión política “es una forma de ocultar el problema”. Difícil no leer en esa frase también una declaración de intenciones propias.


El vicerrector de la UDE, Federico Cerri Martínez, coautor intelectual del proyecto, aportó la síntesis más política de la tarde: “Cuando una herramienta automatizada clasifica, prioriza o decide, deja de ser un soporte técnico para convertirse en una mediación política.”
Como detalle que habla del espíritu del evento, un perro robot recorrió la sala entre los presentes mientras se debatía sobre el futuro de la democracia. Metáfora involuntaria o puesta en escena, según el ojo con que se mire.

Gribaudo viene de presentar el libro en la Feria del Libro —edición número 50— y parece estar construyendo un recorrido temático que lo posiciona en el debate sobre tecnología y política en un momento en que ese debate recién empieza a calentarse en la agenda argentina. La elección de La Plata, con Alak dándole el micrófono, sugiere que la jugada tiene más de una lectura.