
Política | 4 de mayo de 2026
La semana pasada, Pilar Ramírez —jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Legislatura porteña, presidenta del partido en la Ciudad, esposa del presidente del Banco Nación— lanzó cuatro infografías violetas contra los comuneros porteños.
El mensaje fue simple: hay 105 personas cobrando sueldos políticos con tu plata y no hacen nada. Basta. Reforma ya.
Fue efectivo. Tuvo repercusión. Y esquivó prolijamente la pregunta más obvia de todas.
La pregunta que nadie le hace
¿Cuánto cuesta la Legislatura porteña donde trabaja Pilar Ramírez?
Tomemos nota. El presupuesto anual de ese cuerpo supera los $160.000 millones. Tiene 1.100 empleados en planta. Cada uno de los 60 legisladores cobra $5,6 millones netos por mes —sin pagar Ganancias, gracias a un fallo judicial que los exime del impuesto—. Y además, cada despacho tiene entre 8 y 12 asesores pagados por el Estado, con sueldos que van de $900.000 a más de $2 millones mensuales.
Hagamos la cuenta que nadie hace. Solo en sueldos de legisladores: 60 bancas por $5,6 millones son $336 millones por mes. $4.032 millones anuales. Sin contar asesores, sin contar estructura, sin contar los $160.000 millones del presupuesto total.
El costo anual de los 105 comuneros, según las propias infografías de LLA, es de $5.811 millones. El costo anual de los 60 legisladores —incluyendo a Ramírez— está en el mismo orden de magnitud. Y nadie propuso que ningún legislador trabaje ad honorem.
¿Por qué no?
La aritmética del ajuste selectivo
Los comuneros cobran $4,2 millones netos por mes. Los legisladores cobran $5,6 millones netos por mes. Los legisladores cobran más, tienen más asesores, manejan más presupuesto y tienen más poder real que cualquier comunero.
Pero la campaña de infografías violetas fue contra los comuneros.
Esto tiene una lógica. Las comunas son un terreno donde LLA todavía no preside ninguna junta —eso recién se juega en 2027. La Legislatura, en cambio, es donde Ramírez tiene su banca, su bloque y su poder. Reformar la Legislatura implicaría reformarse a sí misma. Eso no entra en ninguna infografía.
El ajuste, una vez más, empieza siempre en el cargo del otro.
El detalle que LLA tampoco menciona: sus propios comuneros
Hay otro problema con el relato. Las juntas comunales no son un feudo de un solo partido. Se eligen por sistema proporcional: cada fuerza que supera el umbral de votos se lleva bancas según su caudal.
Los comuneros que hoy están en funciones fueron elegidos en octubre de 2023 y asumieron en diciembre de ese año. Duran cuatro años: hasta 2027. En mayo de 2025 no se eligieron comuneros —solo legisladores.
En aquella elección de 2023, cuando LLA era todavía una fuerza emergente con el 12% de los votos en CABA, obtuvo 15 bancas comunales distribuidas en las 15 juntas. Son 15 comuneros de LLA cobrando $4,2 millones por mes hoy mismo, elegidos bajo la boleta violeta.
La reforma de Ramírez los manda a trabajar gratis junto a todos los demás.
¿Alguien les consultó? ¿El partido que gobierna con el mandato de la “voluntad popular” va a privar de su salario a representantes elegidos democráticamente por esa misma voluntad popular?
Silencio.
Los números de la reforma que no existe
Si el argumento de LLA es el ahorro, hagamos el ejercicio completo.
105 comuneros a $4,2 millones: $5.292 millones anuales, según el cálculo de la propia Ramírez.
60 legisladores a $5,6 millones, sin Ganancias: $4.032 millones anuales solo en dietas. Si les sumamos el costo promedio de 8 asesores por despacho a $1,5 millones cada uno: otros $8.640 millones anuales. Total estimado solo en personal de despacho: $12.672 millones anuales. Sin contar los $160.000 millones del presupuesto global del cuerpo.
¿Qué pesa más en el gasto político porteño? La Legislatura o las comunas. La respuesta no necesita infografía.
La pregunta que cierra todo
LLA tiene un proyecto para que 90 comuneros trabajen gratis. No tiene ningún proyecto para bajar el presupuesto de la Legislatura. No tiene ningún proyecto para reducir la cantidad de asesores por bloque. No tiene ningún proyecto para que los legisladores paguen Ganancias como cualquier trabajador.
Pilar Ramírez es una legisladora hábil, con agenda y con poder real en la Ciudad. La movida de las comunas es inteligente: instala el relato del ajuste y le da a LLA una bandera de cara al 2027.
Pero hay una diferencia entre un proyecto de reforma y un proyecto de comunicación. Y la pregunta que ninguna infografía responde es esta:
Si el problema es el gasto político, ¿por qué empezar por los comuneros y no por la Legislatura?
¿O por qué no los dos a la vez?