
La pelea por la SIDE ya no es solo una interna libertaria: es una guerra de poder con actores de peso adentro y afuera. Mientras el hombre de Santiago Caputo suma respaldo internacional âcon guiños desde la CIAâ para sostener su control, en la Rosada se arma una contraofensiva directa: Karina Milei quiere quedarse con la SIDE esta misma semana y desplazar al caputismo del corazĂłn del poder.
La jugada de Karina tiene nombres propios y mĂ©todo. Su mesa chica âcon Lule Menem y su armado polĂticoâ ya empezĂł a mover fichas, entrevistar cuadros y armar reemplazos. El nombre que suena fuerte es âCorchoâ Anzorreguy, con ADN histĂłrico en inteligencia y llegada directa al karinismo. El objetivo es doble: cortar la cadena de filtraciones que viene golpeando al gobierno y, de paso, sacarle a Caputo la caja y el control operativo de la SIDE.
Pero incluso en medio de esta disputa, hay una capa mĂĄs profunda que no cambia tan rĂĄpido. Aunque la discusiĂłn se concentre en los nombres propios, en inteligencia el poder rara vez se redefine solo por quiĂ©n firma arriba. Las conducciones pasan, pero las lĂłgicas internas ây quienes las sostienenâ suelen permanecer. Y en ese subsuelo, donde se decide quĂ© fluye y quĂ© no, siguen teniendo peso los cuadros que conocen la casa, los viejos archiveros y eligen, en cada momento, hasta dĂłnde acompañar.
Por eso, mås allå de quién gane esta pulseada, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿quién controla realmente la SIDE cuando se apagan los flashes?