¿Es de Axel… o todavía no?

Santoro, entre el guiño y la incógnita

En la Ciudad hay una escena que se repite en voz baja: todos miran a Leandro Santoro como el nombre más lógico del peronismo porteño… pero nadie lo confirma del todo. No hay foto de lanzamiento, no hay bendición explícita. Hay algo más sutil: gestos, coincidencias, silencios. Y en política, eso también habla.

Del otro lado, Axel Kicillof empezó a moverse en CABA. Actos, armado propio, intención de no dejar la Ciudad librada al azar en 2027. En ese tablero, Santoro encaja: perfil moderado, buena performance previa, capacidad de hablarle a una clase media que no compra épica dura.

Dato: Santoro respaldó públicamente a Axel en momentos incómodos.

Dato: el entorno de Axel no lo cuestiona.

Pero falta lo clave: la decisión.

La rosca hoy no es “Santoro sí o no”. Es otra: ¿Axel va a tener candidato propio en la Ciudad o va a negociar uno?

Ahí está el nudo. Porque si decide jugar fuerte, Santoro es número puesto. Pero si el peronismo porteño entra en lógica de acuerdo más amplio, el nombre puede abrirse.

Mientras tanto, Santoro hace lo que mejor le sale: caminar sin apurarse.

Ni adentro del todo. Ni afuera nunca.

En la política porteña, a veces no ser “el candidato” es la mejor forma de empezar a serlo.

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