
La hipótesis tenía una razón política a mano: su cercanía con Karina Milei. Pero chequeada con varias fuentes, la información es falsa.
El rumor no apareció en el vacío. Adorni atraviesa su momento más incómodo desde que asumió: el escándalo por el viaje a Nueva York con la presencia de su esposa en el avión presidencial, el vuelo privado a Punta del Este que ya entró en la Justicia y la acumulación de denuncias y cuestionamientos que lo dejaron bajo presión. 
En ese contexto, cada nombre cercano al círculo de Karina empieza a sonar como eventual recambio. Y Pilar Ramírez, por volumen político y nivel de confianza con la hermana del Presidente, entró naturalmente en esa rueda.

Pero una cosa es que un nombre circule en la mesa chica de las especulaciones y otra, muy distinta, es que haya una definición real. Hoy no la hay.
La versión, en el fondo, habla más del clima que de los hechos. Muestra a un Adorni golpeado, a un oficialismo en estado de defensa y a un ecosistema libertario donde cualquier dirigente karinista con peso específico puede transformarse, por unas horas, en reemplazo imaginario.
Pilar Ramírez no va a ser jefa de Gabinete.
No hubo información: hubo desgaste, ansiedad y una operación corriendo más rápido que la realidad.
Cada vez peor una representante del la Campora.