
En Morón se dio una de las disputas más observadas. La lista de Paula Majdanski, respaldada por La Cámpora, perdió frente a Claudio Román, del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que responde al gobernador Axel Kicillof y que contó con el apoyo del intendente Lucas Ghi. La derrota mostró que el kicillofismo empieza a consolidar armado propio dentro del PJ en distritos del conurbano.
Otra sorpresa se dio en Coronel Suárez, donde Damián Alberto Meier derrotó a María Alesandra Santarossa, candidata apoyada por el intendente Ricardo Moccero y sectores del kirchnerismo. El resultado dejó al oficialismo local sin el control partidario, algo poco habitual en las internas del peronismo.
En el interior también hubo movimiento. En Junín, el triunfo fue para Fernando “Turi” Burgos, dirigente cercano al Frente Renovador y alineado con la senadora Valeria Arata, que logró imponerse con una participación cercana a 1.500 afiliados. En Tornquist, en tanto, ganó Alberto José Musso, dirigente vinculado al intendente Sergio Bodoni, también del espacio massista.
La quinta sección aportó otro capítulo en Balcarce, donde Sergio Fabián Aranaga derrotó a Eduardo Jorge Guzmán por 331 votos contra 265, con el respaldo de exintendentes históricos del distrito como José Luis Pérez, José Enrique Echeverría y Carlos “Vasco” Erreguerena.
La foto general deja una lectura política clara. Donde hubo acuerdos previos, el kirchnerismo —incluidos sectores de La Cámpora— evitó competir y mantuvo la unidad del partido. Donde no hubo acuerdo, las internas mostraron un escenario más fragmentado, con triunfos repartidos entre sectores del kicillofismo, del massismo y dirigentes locales con armado propio.
La estrategia de Máximo Kirchner y La Cámpora fue clara: priorizar acuerdos para preservar la conducción del PJ y evitar peleas innecesarias, especialmente en distritos donde el resultado podía ser incierto. Por eso, en muchos lugares la conducción partidaria se definió por consenso y solo en un puñado de municipios las diferencias terminaron resolviéndose con el voto de los afiliados.
El resultado final deja un mapa interesante: el kicillofismo gana terreno en algunos distritos del conurbano, el massismo mantiene peso en el interior y La Cámpora conserva influencia donde logró cerrar acuerdos. En el peronismo bonaerense, como siempre, la verdadera batalla no es solo electoral: es por el control del territorio y de la estructura del partido.