Con una rubia en el avión

Adorni fue a Nueva York por inversiones, pero terminó explicando por qué llevó a su esposa en la comitiva oficial.

Manuel Adorni viajó a Nueva York en el marco de la Argentina Week 2026, el road show con el que el Gobierno salió a vender clima de negocios, reformas y promesa de inversiones. La agenda era seria: bienvenida oficial, reuniones, empresarios, gobernadores y vidriera internacional. Pero la rosca se desvió rápido del atril al asiento del avión.  

El motivo fue la presencia de Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete, en el vuelo oficial. La foto en la comitiva activó pedidos de informes en Diputados, ruido opositor y una discusión incómoda para un gobierno que hizo de la austeridad una bandera. Adorni no lo negó: confirmó que viajó con él y lo justificó con una frase que ya quedó flotando en el ecosistema político: dijo que iba a “deslomarse” una semana en Nueva York y que quería que lo acompañara. También sostuvo que, según su versión, eso no implicó un costo extra para el Estado.  

Ahí está el problema político, más que el doméstico. Porque en este Gobierno el relato importa tanto como el ajuste. Y cuando un funcionario que predica motosierra aparece mezclando viaje oficial con compañía personal, la oposición encuentra un blanco perfecto y el oficialismo queda obligado a explicar lo que antes condenaba. Ya hubo denuncias judiciales y en la Rosada salieron a blindarlo, mientras buscaban mostrarlo activo en la agenda neoyorquina para bajar el costo del episodio. Dato: el viaje oficial existió y la actividad también. Lectura política: la polémica no nació por Nueva York, sino por la doble vara.  

En la era Milei, el problema nunca es solo lo que pasó. Es cómo queda en cámara.

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