Objetivo 2027: libertarios pura sangre

La Rosca que ya empezó: Milei quiere llegar a la próxima presidencial con candidatos propios, sello propio y obediencia propia.

La idea dejó de ser un murmullo de pasillo. En La Libertad Avanza ya trabajan con una obsesión concreta: llegar a 2027 sin muletas, sin prestados y sin tener que mendigar nombres ajenos. El plan es reelegir a Javier Milei, pero también poblar el mapa con boletas violetas en cada distrito. Karina Milei avanzó en la consolidación nacional del sello libertario y desde hace tiempo empuja una estrategia de candidaturas propias para dejar al PRO cada vez más en la banquina.  

En esa hoja de ruta, algunos casilleros ya se dejan ver. Dato: Javier Milei es el proyecto central para la reelección. Dato:Manuel Adorni aparece cada vez más instalado como carta libertaria para la Ciudad, en una lógica donde Karina busca disputar en serio el bastión porteño. Dato: en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja sigue siendo uno de los nombres más ligados al armado puro de la Casa Rosada, porque combina confianza política, estructura y lapicera territorial.  

Santa Fe es uno de los tableros donde más se nota esta lógica de laboratorio libertario. Dato: Romina Diez quedó fortalecida como referencia provincial. Dato: Juan Pedro Aleart ya fue incorporado al esquema como outsider competitivo en Rosario. Lectura política: el mileísmo santafesino mezcla partido, casting y figuras de impacto. Por eso el nombre de Alejandro Fantino aparece cada tanto en la conversación libertaria, aunque todavía más como globo de ensayo que como candidatura formal confirmada.  

Y después viene el casillero más jugoso. Hipótesis política: la fórmula 2027 que imaginan muchos libertarios es Milei presidente y Menem o Laje de vice. Menem representa aparato, apellido, confianza interna y rosca parlamentaria. Laje, en cambio, expresa doctrina, batalla cultural y pureza ideológica. Uno ordena el poder. El otro endurece la identidad. Hoy no hay confirmación pública cerrada para ninguno de los dos, pero ambos nombres circulan dentro del universo libertario ampliado. En el caso de Laje, además, su peso político creció con la Fundación Faro y su rol en la formación de cuadros; en el caso de Menem, su centralidad en el armado oficialista ya es evidente.  

En el fondo, el objetivo no es sólo reelegir a Milei. Es construir un oficialismo que ya no dependa de prestadores de marca. Un mileísmo de pura sangre. Menos alianza táctica, más linaje propio. Menos rejunte de ocasión, más partido disciplinado. Y cuando un gobierno empieza a pensar así, ya no está administrando el presente: está tratando de quedarse con el futuro.  

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