
La escena fue clásica, pero el mensaje no: apertura de sesiones, formalidad legislativa, aplausos medidos y una palabra que se repitió como contraseña de gestión: Caja. Pullaro entendió que en Santa Fe la gobernabilidad se decide en dos lugares: la seguridad y la previsión. Y por eso arrancó ahí.
Dato: anunció que no prorroga el aporte solidario extraordinario que venía corriendo por la emergencia previsional y, para bajar el fastidio, prometió acelerar los aumentos jubilatorios: de cobrarlos a 60 días a hacerlo al mes siguiente. No es poesía: es política fiscal con anestesia.
Con la reforma previsional defendida como “necesaria”, Pullaro pasó al segundo eje: educación.
Dato: anunció nueva currícula en primaria (más Lengua, Idiomas y Matemática, con tecnología) y una medida que pega directo en el sentido común de padres y docentes: regular el uso de celulares en escuelas. Sumó un número para sostener gestión: mejora en lectura con más “lectores fluidos” respecto de 2024 (lo presentó como resultado de evaluación provincial).
Después vino la foto de desarrollo productivo: obra vial.
Dato: confirmó la extensión del tercer carril de la Autopista Rosario–Santa Fe desde San Lorenzo hacia Timbúes. Traducido: logística, puertos, exportación, y una provincia que quiere seguir facturando aun cuando el país discute supervivencia.
Y se metió con un capítulo sensible: niñez y penal adolescente.
Dato: anunció el Polo de la Niñez en Rosario (guardia 24/7) y avances para uno en la capital, y además el primer Centro de Referencia de Responsabilidad Penal Adolescente en Rosario, atado al marco provincial y al debate nacional. Señal: Santa Fe quiere mostrar “orden” sin quedar atrapada en slogans.
Finalmente, el gesto más moderno (y más peligroso si no se cumple): Estado digital.
Dato: prometió Administración Pública 100% digital para el 30/06/2026, con plataforma de trámites como columna vertebral. En un país donde el papel es religión, eso es una apuesta: o te consagra, o te explota.
Este discurso fue menos “relato” y más “manual operativo”: bajar tensión previsional, ordenar escuela, mostrar obra, poner un sello de autoridad y vender modernización.
Lectura Rosca (hipótesis): Pullaro está construyendo algo más que gobernabilidad provincial: está fabricando marca de gestión para discutir poder en clave federal. Y cuando un gobernador se anima a poner fecha a la digitalización total, no está hablando solo de trámites: está hablando de control del Estado.
En Argentina, la política se discute en la tele… pero el poder se gana cuando la Caja cierra y la gestión se nota.
¿Vos cómo la ves: Pullaro arma “modelo Santa Fe” o es solo apertura con PowerPoint?