Volver al futuro

Macri vuelve a sonar arriba, Bullrich se enfrĂ­a con LLA y en CABA se impone una regla bastante menos romĂĄntica: medir antes que perder.

La novedad no es solo que Mauricio Macri reaparece en el tablero. La novedad es que, dentro del PRO, vuelve a ser visto como el Ășnico nombre con volumen para ordenar a los propios, hablar con los heridos del espacio y sentarse a negociar un armado mĂĄs amplio hacia 2027. Macri reactivĂł al partido y convocĂł a una cumbre nacional para discutir estrategia y candidaturas, mientras la relaciĂłn con Milei ya no tiene el entusiasmo de otros momentos.  

En ese marco, el esquema que mĂĄs se repite en el PRO es bastante concreto. HipĂłtesis de trabajo, no cierre definitivo:Mauricio arriba; Patricia Bullrich cada vez mĂĄs incĂłmoda en La Libertad Avanza; Diego Santilli listo para jugar en la provincia de Buenos Aires; y en la Ciudad una sola consigna, medir antes que perder. AhĂ­ estĂĄ el dato fino: Jorge Macri y Horacio RodrĂ­guez Larreta no irĂ­an a una interna para saldar cuentas viejas, sino que se evaluarĂ­a quiĂ©n mide mejor. Larreta, ademĂĄs, ya dijo pĂșblicamente que quiere volver a ser jefe de Gobierno.  

Ese punto cambia toda la lógica. No sería una mesa armada para contener egos, sino para evitar que otra pelea interna le regale la Ciudad a otro. Jorge tiene aparato, gestión y estructura. Larreta tiene instalación, conocimiento y proyecto de regreso. Los dos quieren jugar. Pero en el PRO parece empezar a pesar una idea mås fría: una interna puede ordenar un nombre, sí, pero también puede dejar al espacio herido antes de largar. Por eso la consigna no es épica. Es pråctica.

Santilli, mientras tanto, no entra solo como candidato bonaerense. TambiĂ©n aparece como una pieza que suma volumen territorial y diĂĄlogo con gobernadores. El punto es que, igual que Bullrich, desde el universo libertario tambiĂ©n lo pueden ir durmiendo: sirve, negocia y ordena, pero no es “violeta puro”. Y en un oficialismo cada vez mĂĄs obsesionado con tener candidatos propios, ese detalle pesa. Santilli fue puesto al frente de negociaciones con gobernadores por la reforma laboral y quedĂł como interlocutor con mandatarios dialoguistas, pero eso no garantiza centralidad electoral adentro de LLA.  

Bullrich hoy estĂĄ en una situaciĂłn parecida, aunque mĂĄs sensible. Dato: conserva peso y centralidad. Lectura polĂ­tica:ese mismo crecimiento le empezĂł a generar recelos internos y tensiĂłn con aliados. Si ese desgaste sigue, su salida de LLA dejarĂ­a de sonar exĂłtica para empezar a parecer bastante lĂłgica. No por amor al PRO. Por saturaciĂłn. Porque en el mileĂ­smo duro cada vez hay menos paciencia para socios con volumen propio.  

Por eso, lo que se empieza a discutir no es solo la resurrecciĂłn del PRO. Es algo mĂĄs amplio: una mesa con gobernadores dialoguistas, intendentes, sectores de centro, lĂ­neas lejanas de los K y dirigentes que no quieren volver al kirchnerismo, pero tampoco quedar pegados a una derecha fanĂĄtica y cerrada. AhĂ­ estĂĄ el corazĂłn de la jugada. No reconstruir una foto vieja. Intentar armar una mayorĂ­a posible.

Y en ese tablero Macri no aparece como figura decorativa. Aparece como el que, si entiende que tiene que jugar, va a jugar. No para acompañar una transición prolija. Para ordenar, disciplinar y volver a marcar la cancha.

No serĂ­a nostalgia. SerĂ­a necesidad.

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