Sandra Arroyo Salgado en escena

Cuando la política habla de “caras nuevas”, no siempre busca figuras salidas del prime del Ejecutivo. A veces busca poder […]

Cuando la política habla de “caras nuevas”, no siempre busca figuras salidas del prime del Ejecutivo. A veces busca poder que no se vota, pero condiciona. Hay otra rosca, más estable y menos visible. Ahí, en ese tablero propio, Sandra Arroyo Salgado hace tiempo dejó de ser solo una jueza con exposición para convertirse en actora política con poder propio. No juega en la rosca del gobierno: la Justicia es su territorio, y desde ahí incide.

Su centralidad no se explica solo por el caso Nisman. Eso la puso en escena, pero lo que la sostiene es otra cosa: causas sensibles, manejo del tiempo mediático y una lectura fina del sistema. En Tribunales se la reconoce por muñeca política, por saber cuándo avanzar y cuándo esperar. También por vínculos aceitados con el mundo de los servicios, un dato que explica por qué su poder excede el expediente.

¿A dónde apunta? Se dice que dialoga bien con el violeta, más por afinidad institucional que partidaria. Capital, San Isidro o una candidatura IMPORTANTE posible aparecen como hipótesis. Pero corre otra versión: que todo este movimiento sea un bluff calculado, pensado no para competir sino para forzar la discusión grande, la de la Corte Suprema.

No corre ni se regala. Mide. Y cuando alguien mide así, no está buscando lugar: está administrando poder.

2 comentarios en “Sandra Arroyo Salgado en escena”

  1. Si hay alguien para devolver a la justicia el buen nombre y honor es sin duda y por lejos Sandra Arroyo Salgado y por siempre Ministra De La Corte Suprema , no va a entregar la toga y terminar como Villarroel , Sandra es muy inteligente y sabe muy bien lo que le conviene a ella y al país.

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