
La crisis del PAMI escaló a un punto crítico que ya impacta en la prestación diaria: deuda con prestadores en niveles muy altos, demoras en pagos y advertencias concretas de clínicas sobre posibles restricciones en la atención.El problema es financiero en origen, pero sanitario en consecuencias.

En ese marco, la conducción actual del organismo, encabezada por Esteban Leguízamo, empieza a quedar en el centro de las críticas por no haber logrado contener la dinámica de deuda ni ordenar el flujo de pagos, lo que alimenta versiones de recambio en la cúpula. A ese cuadro se le suma un antecedente incómodo: en 2021 fue denunciado por Luis Petri senador de LLA por presunto desvío de fondos, un dato que vuelve a circular en medio de la crisis.

La tensión política, sin embargo, excede al PAMI. Sandra Pettovello ya tomó distancia del conflicto y, según versiones, habló con Javier Milei sobre una eventual intervención. En paralelo, la designación de María Florencia Zicavo refuerza la idea de que el Gobierno busca auditar y controlar el organismo en una etapa previa al recambio, momento mas gris en lo que compras y convenios significa.
En ese tablero, Luis Caputo sigue siendo quien tiene la llave a la solucion, que se mide en miles de millones. Mientras el nombre de Federico Aspiri comienza a circular como posible figura de recambio.
En este esquema, Mario Lugones queda en una zona gris: el PAMI es autárquico en su gestión, pero forma parte de la órbita institucional de Salud.
En un ministerio donde todo no funciona del todo bien, Lugones Resiste.