Milei empieza a sentir el desgaste: las encuestas que preocupan en Casa Rosada

El relato de invencibilidad de Javier Milei empieza a mostrar grietas. Dos encuestas que circularon fuerte en las Ășltimas horas […]

El relato de invencibilidad de Javier Milei empieza a mostrar grietas. Dos encuestas que circularon fuerte en las Ășltimas horas encendieron luces amarillas en Balcarce 50: por primera vez en meses, la imagen y la gestiĂłn entran en terreno claramente negativo.

El dato mĂĄs crudo lo aporta Zuban CĂłrdoba: 58,7% desaprueba hoy al Gobierno contra apenas 35,4% que lo aprueba. Lo mĂĄs inquietante para el oficialismo no es el nĂșmero en sĂ­, sino la velocidad de la caĂ­da: en una semana, Milei perdiĂł mĂĄs de 4 puntos de aprobaciĂłn y sumĂł rechazo. Traducido: se estĂĄ rompiendo el techo que hasta ahora lo protegĂ­a.

En paralelo, Giacobbe & Asociados confirma la tendencia: 49,6% de imagen negativa contra 41,7% positiva. Nada dramĂĄtico todavĂ­a, pero sĂ­ un cambio de clima respecto al pico post electoral de 2025, donde el Presidente parecĂ­a intocable.

En el Gobierno apuntan a dos factores concretos que pegaron directo en el nĂșcleo duro: el ruido del caso Libra y la polĂ©mica por el viaje oficial de Manuel Adorni con su esposa. Temas que, aunque menores en tĂ©rminos de gestiĂłn, perforan algo mĂĄs delicado: la narrativa de austeridad y diferenciaciĂłn moral que Milei venĂ­a explotando.

El problema de fondo no es un tropiezo puntual, sino algo más estructural: el Presidente empieza a dejar de ser “antisistema” para convertirse en “sistema”. Y ahí las reglas cambian. La tolerancia social baja, el escrutinio sube y los errores pesan más.

En términos políticos, el dato que mås miran en la rosca es otro: si esta tendencia se consolida, Milei pierde capacidad de ordenar aliados y disciplinar propios. Hasta ahora gobernaba con capital simbólico; si eso se erosiona, empieza a necesitar política tradicional. Y ahí su debilidad es conocida.

Por ahora no hay crisis, pero sí una señal clara: Milei sigue siendo competitivo, pero ya no es inmune. Y en política argentina, cuando la curva se da vuelta, rara vez avisa dos veces.

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