
Los cruces entre legisladores libertarios y el bloque del PRO se explican fácil como ruido de cancha, diferencias de estilo o el fastidio natural entre dos espacios que se necesitan pero no se quieren. Esa lectura es cómoda. También es incompleta.
Hay fuentes que siguen el tablero porteño de cerca y que ofrecen una hipótesis más fina: lo que está en juego en la Legislatura no es el reparto de comisiones ni quién preside qué subcomisión. Lo que está en juego, ya desde ahora, es quién pone la vicejefa de Gobierno en 2027.
Para entender por qué, hay que rastrear el hilo desde el principio.

El plan A se cayó. Durante meses, la estrategia de Karina Milei para CABA tuvo nombre y apellido: Manuel Adorni. El vocero presidencial reunía condiciones difíciles de armar desde cero — cara conocida, instalación masiva, identificación directa con el presidente. Pero los últimos episodios judiciales lo dejaron demasiado expuesto. “Adorni está virtualmente afuera de la carrera al ejecutivo porteño”, resume alguien que sigue el tema desde adentro de LLA. No se dice en voz alta. Pero ya nadie lo desmiente.
“Adorni está virtualmente afuera. Nadie lo dice en voz alta, pero ya nadie lo desmiente.”
El problema es que el plan B no existe todavía. Pilar Ramírez es hoy la jefa del armado libertario en CABA, la referente de mayor confianza de Karina en el distrito. Pero tiene dos lastres que ni ella misma puede negar: un pasado K que le aplana la imagen positiva en una Ciudad donde el votante de clase media lo pesa, y un nivel de desconocimiento masivo que no se resuelve en pocos meses. Ramírez puede ordenar territorio, puede presentar leyes, puede pelear en la Legislatura. Candidata ejecutiva con chances reales en octubre de 2027, todavía no.
En ese vacío apareció una hipótesis que circula hace semanas en Uspallata y en algunas mesas del PRO: Jorge Macri como candidato tolerable para el mileísmo porteño. La idea no es nueva pero ganó músculo. El endurecimiento del discurso del jefe de Gobierno — usurpaciones, propiedad privada, orden en el espacio público — no parece casual. Hay quienes lo leen como una construcción deliberada: volver a Macri compatible con el nuevo ecosistema de la derecha porteña. Detrás de ese proceso, dos nombres que en Uspallata pesan de verdad: Daniel “el Tano” Angelici y Ezequiel Sabor.
Si esa hipótesis prospera — PRO pone el jefe de Gobierno, LLA negocia condiciones — la pregunta obvia es qué pide LLA a cambio. Y la respuesta que aparece en más de una conversación es siempre la misma: la vicejefatura.
“Si LLA cede la jefatura, va a querer poner la vice. Y para eso Lospennato es el problema.”

Ahí es donde entra Silvia Lospennato. Desde el PRO se viene trabajando la idea de instalarla como candidata natural a vicejefa: tiene perfil legislativo, conocimiento público, años de construcción dentro del espacio. El otro nombre que alguna vez circuló fue Clara Muzzio. Pero Muzzio hoy está borrada del futuro político de la Ciudad. Cayó en desgracia y su nombre ya no aparece en ninguna mesa seria cuando se habla de 2027. El escenario, entonces, se simplifica: si el PRO quiere poner una vice, tiene que ser Lospennato. No hay más opciones.
El problema, para Ramírez, es exactamente ese. Si el acuerdo LLA-PRO se cierra con Macri arriba y Lospennato abajo, la jefa libertaria queda afuera del ejecutivo porteño en el año en que más lo necesita. No tendría ni la candidatura propia ni el lugar en la fórmula. Solo el armado territorial, que es poder real pero no es imagen ni proyección nacional.
Entonces los ataques a Lospennato desde las filas libertarias — los tweets, el apodo, las embestidas en comisiones — se leen diferente. No son desprolijidades. Son parte de una estrategia para desgastar a una figura antes de que se consolide como la candidata natural a vice. Si Lospennato llega debilitada a 2027, la negociación de la fórmula se reabre. Y en esa reapertura, Ramírez tiene lugar.
La pregunta que queda abierta es si Karina acepta el esquema subordinado. La respuesta corta es que probablemente no lo quiera, pero que puede aceptarlo si las condiciones son las correctas. CABA es el distrito que más le importa al proyecto mileísta hacia 2027. Perderlo por no ceder una vice sería un error que nadie en LLA se puede permitir. Y Karina lo sabe.
Por eso el tablero porteño se juega hoy, en sesiones legislativas que parecen menores, en tweets que parecen espontáneos, en negociaciones de comisiones que parecen técnicas. Nada es solo lo que parece.