
En la Ciudad ya no se discute solo gestión. También se discute 2027. Y en ese tablero, Jorge Macri viene dando señales cada vez más claras: orden, seguridad, propiedad privada y control del espacio público. La recuperación de inmuebles usurpados y el endurecimiento de su discurso no parecen hechos aislados. Parecen parte de una construcción política.

Pero la novedad de fondo no pasa solo por Jorge. Pasa por quiénes podrían estar trabajando para volverlo una figura compatible con el nuevo ecosistema de la derecha porteña. Ahí aparecen dos nombres que en Uspallata pesan de verdad: Daniel “el Tano” Angelici y Ezequiel Sabor. Sabor ocupa un lugar clave en la articulación con comunas, territorio y vínculo político. Angelici, histórico amigo de Jorge Macri y de Mauricio Macri, en ese orden, conoce como pocos el subsuelo del poder porteño y sus mecanismos de negociación. Uno ordena la superficie. El otro mueve abajo. Juntos, forman una dupla que nadie subestima.
La hipótesis que empieza a circular es delicada, pero no absurda: que el endurecimiento de Jorge Macri no busque solo defender su base, sino también volverlo una opción aceptable para Milei en 2027. No hay acuerdo público ni foto. Pero sí hay contexto. La Libertad Avanza tiene marca y volumen electoral en la Ciudad, aunque hoy no muestra una candidatura ejecutiva indiscutida. Manuel Adorni quedó golpeado por sus últimos episodios políticos y Pilar Ramírez, pese a su peso interno, todavía no tiene instalación masiva.

Ahí es donde Jorge empieza a adquirir otro valor. No solo como jefe de Gobierno ni como administrador del sello amarillo, sino como una solución táctica para un problema concreto del mileísmo porteño: cómo competir en serio en la Capital sin fabricar desde cero una figura propia. Para Jorge, además, esa convergencia le permitiría algo igual de importante: dejar de pelear solo por la supervivencia del PRO y empezar a ofrecerse como garantía de continuidad para una derecha más amplia.
La pregunta, entonces, no es si Jorge Macri se derechizó. Eso ya se ve.
La pregunta es quién administra esa derechización, con qué objetivo y para qué foto de 2027. Porque cuando el Tano mueve, Sabor ordena y Uspallata deja trascender señales, casi nunca se trata solo de comunicación.
Se trata de poder.