Interna del PJ: acuerdos donde se pudo, pelea donde no

El PJ bonaerense volviĂł a mostrar su lĂłgica histĂłrica: unidad donde hay acuerdo, interna donde no lo hay. En la mayorĂ­a de los distritos las listas se cerraron sin competencia, pero en 16 municipios las diferencias entre los distintos sectores del peronismo obligaron a ir a las urnas. AhĂ­ apareciĂł la verdadera rosca del partido.

En MorĂłn se dio una de las disputas mĂĄs observadas. La lista de Paula Majdanski, respaldada por La CĂĄmpora, perdiĂł frente a Claudio RomĂĄn, del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que responde al gobernador Axel Kicillof y que contĂł con el apoyo del intendente Lucas Ghi. La derrota mostrĂł que el kicillofismo empieza a consolidar armado propio dentro del PJ en distritos del conurbano.

Otra sorpresa se dio en Coronel SuĂĄrez, donde DamiĂĄn Alberto Meier derrotĂł a MarĂ­a Alesandra Santarossa, candidata apoyada por el intendente Ricardo Moccero y sectores del kirchnerismo. El resultado dejĂł al oficialismo local sin el control partidario, algo poco habitual en las internas del peronismo.

En el interior tambiĂ©n hubo movimiento. En JunĂ­n, el triunfo fue para Fernando “Turi” Burgos, dirigente cercano al Frente Renovador y alineado con la senadora Valeria Arata, que logrĂł imponerse con una participaciĂłn cercana a 1.500 afiliados. En Tornquist, en tanto, ganĂł Alberto JosĂ© Musso, dirigente vinculado al intendente Sergio Bodoni, tambiĂ©n del espacio massista.

La quinta secciĂłn aportĂł otro capĂ­tulo en Balcarce, donde Sergio FabiĂĄn Aranaga derrotĂł a Eduardo Jorge GuzmĂĄn por 331 votos contra 265, con el respaldo de exintendentes histĂłricos del distrito como JosĂ© Luis PĂ©rez, JosĂ© Enrique EcheverrĂ­a y Carlos “Vasco” Erreguerena.

La foto general deja una lectura política clara. Donde hubo acuerdos previos, el kirchnerismo —incluidos sectores de La Cámpora— evitó competir y mantuvo la unidad del partido. Donde no hubo acuerdo, las internas mostraron un escenario más fragmentado, con triunfos repartidos entre sectores del kicillofismo, del massismo y dirigentes locales con armado propio.

La estrategia de Måximo Kirchner y La Cåmpora fue clara: priorizar acuerdos para preservar la conducción del PJ y evitar peleas innecesarias, especialmente en distritos donde el resultado podía ser incierto. Por eso, en muchos lugares la conducción partidaria se definió por consenso y solo en un puñado de municipios las diferencias terminaron resolviéndose con el voto de los afiliados.

El resultado final deja un mapa interesante: el kicillofismo gana terreno en algunos distritos del conurbano, el massismo mantiene peso en el interior y La CĂĄmpora conserva influencia donde logrĂł cerrar acuerdos. En el peronismo bonaerense, como siempre, la verdadera batalla no es solo electoral: es por el control del territorio y de la estructura del partido.

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