El indicador de JP Morgan cerró octubre en 787 puntos, contra los 607 con los que había empezado el mes. Es su máximo de 2026 y la mayor suba mensual del año. El lunes siguió la escalada y llegó a 797, con el Merval cayendo 2,4%.

Es una película muy distinta a la de hace pocas semanas. En septiembre, el riesgo país rondaba los 495 puntos, con el dólar contenido y reservas cerca de los US$50.800 millones. Y en julio había tocado los 403, el piso desde 2018. En ese momento el plan financiero de Caputo generó euforia, aunque ya se advertía que tenía “riesgos de carne y hueso”. Cuando el indicador perforó los 500, el festejo oficial también chocaba con lo que el número no mide.

El golpe no vino de un solo lado. Tras el balotaje en Brasil, el MSCI Merval llegó a caer 4,6% y los bonos Globales retrocedieron hasta 2,4% en el tramo largo. A eso se suma el escenario de EE.UU.: hoy son las elecciones de medio término, y una victoria demócrata sería otro riesgo bajista para los activos argentinos.

Los datos locales tampoco ayudan. La actividad cayó 1,7% interanual en agosto, el FMI recortó su proyección de crecimiento 2026 a 2,1% y la inflación de septiembre (1,9%) cortó la moderación. Es la economía “a dos velocidades” que ya se venía describiendo: arriba la macro festeja y abajo el bolsillo no se mueve. Ese malestar se refleja en que el salario desplazó a la inflación como principal preocupación social.

Con el riesgo país arriba de 700, al Gobierno y a las empresas les cuesta más salir a buscar deuda, justo cuando se acerca el calendario electoral de 2027. La pregunta de las próximas semanas es si el mercado lo toma como un ajuste de humor global o como una pérdida de confianza propia.

Compartí
Seguí la roscaRecibí cada nota apenas sale.

¿Te enteraste de algo que no estaba en los titulares? Para eso existe La Rosca. Si querés que siga, invitanos un café ☕