Comisiones CABA: el poder ya no se hereda, se negocia

El PRO retuvo la caja y el control operativo, pero el nuevo mapa legislativo consolidó un sistema de equilibrio donde PJ y libertarios ganan capacidad real de incidencia.

La Legislatura porteña terminó de ordenar su arquitectura de poder. El decreto del 25 de marzo formalizó la integración de las comisiones tras la renovación de diciembre de 2025 y cerró semanas de negociación intensa. Pero el dato político no está en la firma: está en lo que deja ver.

Por primera vez en años, el oficialismo no arma solo. Arma condicionado.  

El reparto de comisiones confirma una lógica clara: cada bloque jugó a proteger lo que considera estratégico.

El PRO (Vamos por Más) se atrincheró en el corazón del poder. Retuvo PresupuestoLegislación GeneralSaludEspacio PúblicoComunicación Social y la Junta de Interpretación y Reglamento.

En Presupuesto, la comisión más sensible, conviven nombres de peso como Waldo WolffEmmanuel FerrarioMatías LammensClaudia NeiraMaría del Pilar RamírezSergio Siciliano y Juan Pablo Arenaza. No es solo técnica: es política pura, caja y prioridades.  

Si se confirma la versión que ubica a Wolff en la presidencia, el PRO no solo retiene la comisión: pone un perfil político al mando.

En Legislación General, donde se ordena gran parte del circuito normativo, aparece Gimena Villafruela como nombre fuerte. En Salud, se mueve Juan Facundo Del Gaiso, en una comisión atravesada por la gestión cotidiana y la sensibilidad social.

El mensaje es nítido: el oficialismo resigna expansión, pero blinda gobernabilidad.

El peronismo (Fuerza por Buenos Aires) construyó otra cosa: volumen e incidencia transversal.

Se quedó con comisiones como EducaciónViviendaDerechos HumanosNiñezGéneroTrabajoPromoción SocialAmbienteTurismo y la Junta de Ética.

Y lo hizo con nombres que se repiten en distintos frentes.

Leandro Santoro aparece en SaludDescentralizaciónPersonas Mayores y Defensa del Consumidor.

Claudia Neira integra PresupuestoSaludViviendaNiñez y Justicia.

Graciana Peñafort suma presencia en áreas sensibles, mientras Bárbara Rossen y María Fernanda Mollard también consolidan volumen.

Pero el dato fino es otro: la versión que ubica a Matías Lammens en la Junta de Interpretación y Reglamento.

Si eso se confirma, el PJ no solo gana cantidad. Gana una llave interna del funcionamiento legislativo.

La Libertad Avanza juega su propia partida.

No fue por volumen: fue por poder institucional.

Se quedó con JusticiaAsuntos ConstitucionalesObras PúblicasDesarrollo EconómicoCulturaDescentralización y Relaciones Interjurisdiccionales.

Ahí aparecen nombres como Nicolás Pakgojz, con presencia en varias comisiones y proyección en Constitucionales, y Solana Pelayo, que suena fuerte para Justicia. También orbitan figuras como Leonardo Saifert y Darío Nieto, en espacios donde se define regulación y estructura del Estado.

La señal es clara: LLA ya no está en modo testimonial. Está construyendo poder institucional.

En los bloques intermedios, la lógica es quirúrgica.

Confianza y Desarrollo (HRL) se queda con Planeamiento Urbano y Personas Mayores, con nombres como Edgardo Alifraco y Graciela Ocaña. Planeamiento, en particular, es una comisión de alto valor estratégico en una Ciudad donde el desarrollo urbano siempre está cruzado por intereses económicos.

La UCR, en tanto, concentra su peso en Seguridad y Transporte, con nombres como Aldana Crucitta y Francisco Loupias, en dos áreas donde la política impacta directamente en la vida cotidiana.

El nuevo mapa no muestra un oficialismo fuerte.

Muestra un oficialismo inteligente.

El PRO entendió que no podía quedarse con todo y decidió quedarse con lo indispensable.

El peronismo entendió que no podía conducir, pero sí condicionar.

Y La Libertad Avanza entendió que el poder no se grita: se construye en los lugares donde se escriben las reglas.

La Legislatura porteña dejó de ser una escribanía.

Tampoco es un campo de batalla abierto.

Es algo más complejo:

un sistema donde cada ley, cada dictamen y cada paso se negocia.

Y donde, más que nunca, el poder no está en la banca.

Está en la comisión… y en quién se sienta en la cabecera.

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