La NO candidatura de Axel
¿Por qué el peronismo insiste en quemar su última carta en un tablero que aún no domina?
¿Por qué el peronismo insiste en quemar su última carta en un tablero que aún no domina?
¿Proyecto de país o proyecto de biografía?
Una parodia fina sobre poder, épica social y la obsesión argentina por entrar en la historia.
El DNI no define el voto, pero el control del territorio sí. Santilli mueve fichas desde el RENAPER y acelera su armado bonaerense rumbo a 2027.
Una limpieza sin épica ni discursos, donde el poder corta por lo sano: menos herencias incómodas, menos ruido interno y una sola moneda en circulación —orden, control y resultados.
No hubo acto, ni palco, ni liturgia. Hubo señales. Y en política, las señales también gobiernan.
Sin anuncios formales ni fotos épicas, Karina Milei empezó a mover las fichas del futuro. Tres nombres, tres territorios y una señal clara hacia adentro y hacia afuera de La Libertad Avanza.
En Jesús María, donde el folklore no se improvisa y el aplauso se gana, ocurrió una escena inesperada: Javier Milei se subió al escenario con El Chaqueño Palavecino y cantó Amor Salvaje. Sin atril. Sin discurso. Con micrófono y sonrisa. La política, por un rato, miró desde abajo.
El gobernador bonaerense acelera movimientos, ordena tropa y sube el volumen político. No es solo gestión: es instalación, disputa interna y construcción de centralidad frente a Milei.
Mientras el PRO discute si tener candidato propio en 2027, el verdadero problema sigue intacto: quién se anima a sentarse en la silla, romper inercias y ejercer conducción real. Sin poder efectivo, la renovación es solo una consigna elegante.
Si querés saber quién entra, quién sale y quién cobra, mirá el Boletín Oficial: ahí se confirma la política real.
Se rompe la postal y se libera el jugador: Macri pierde capital emocional, pero gana foco para volver a la cancha.
Dos estilos, un mismo objetivo.
Bullrich confronta para marcar identidad; Larreta responde con gestión y archivo.
El cruce no es por Venezuela: es por Buenos Aires y por quién llega mejor parado al despacho porteño.
EE.UU. atacó Venezuela y Trump anunció la captura de Maduro. En minutos, la política argentina se ordenó en dos reflejos: celebración “mundo libre” vs repudio “antiintervención”. La discusión real no es Maduro: es el precedente.
La Provincia de Buenos Aires ya juega 2027. LLA necesita territorio, el PRO teme ser absorbido y el peronismo discute herencia. Intendentes, secciones y encuestas empiezan a ordenar la rosca.
Siempre cerca del gol y del poder, Santilli construyó una carrera de adaptación perfecta: ni rompe, ni se entrega. La pregunta para 2026 es si seguirá siendo “Pichichi”… o si por fin se anima a conducir.