Ante empresarios industriales, el ministro de Economía cargó contra la cultura del incumplimiento y prometió estabilidad. Pero habló frente a un sector en caída y con un 2027 electoral cargado de pagos en dólares.
Luis Caputo eligió el escenario de la 32° Conferencia Industrial de la UIA para reforzar su relato de que la Argentina dejó atrás la era del incumplimiento. Con un lenguaje poco habitual para un ministro de Economía, dijo que mientras otros países se ocupaban de pagar sus deudas, acá “nos jactábamos de cagar al mundo entero”.
Según el ministro, ese modelo explica la caída de 11% que sufrió la industria. Agregó que durante años resultó más rentable vivir de la inflación y de la corrupción que invertir y producir. Para el presente, presentó tres ejes: estabilidad macroeconómica y previsibilidad, reducción del costo argentino y el RIGI como herramienta para atraer capitales.
El discurso tuvo audiencia política. Estuvieron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y gobernadores de Córdoba, Santa Fe, San Juan, Catamarca y Neuquén. Desde la UIA, Silvio Zurzolo pidió que la producción ocupe un lugar central en las decisiones oficiales y que el Gobierno escuche a las empresas.
El contraste con los números. Caputo habló ante el sector que más sufre el rumbo económico. La actividad cayó en agosto por cuarta vez consecutiva en términos interanuales (-1,7%), y la industria manufacturera retrocedió 3,2%. Es difícil vender previsibilidad a quien ve bajar su producción mes tras mes.
La deuda, el otro frente. El mensaje contra los defaults no es nuevo. En junio, el ministro ya sostenía que la estabilidad se había conseguido sin recurrir al default ni a la confiscación de depósitos. Pero el calendario de pagos en dólares es exigente. Según estimaciones de la consultora 1816, entre junio de 2026 y diciembre de 2027 los vencimientos suman USD 30.700 millones, y USD 23.300 millones de ese total caen en 2027, año en el que Javier Milei buscará la reelección.
Economía respondió con un programa financiero que evita, por ahora, salir a los mercados internacionales. Se apoya en préstamos garantizados por organismos internacionales y bancos, habilitados por el Decreto 478/2026. Caputo defendió esa decisión diciendo que no es nueva deuda sino refinanciamiento. Los analistas, en cambio, esperaban un regreso a Wall Street después de las mejoras de calificación de Fitch y S&P.
La lectura política. La frase de Caputo apunta al kirchnerismo, pero toca también a la historia reciente del espacio que lo vio crecer. Caputo fue secretario de Finanzas y presidente del Banco Central con Mauricio Macri, y se le atribuye un papel en el acuerdo con el FMI cuyas condiciones terminaron en el reperfilamiento y el default en pesos de 2019. Cada vez que el Gobierno invoca “los defaults del pasado”, la oposición tiene a mano esa referencia.
El desafío para el Gobierno es sostener el relato hasta 2027. Para eso necesita que la estabilidad se traduzca en actividad y que los dólares de los vencimientos aparezcan sin tensiones. Si no, el “nunca más” al incumplimiento será una promesa que cada vencimiento pondrá a prueba.
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