
29 de Mato – Nota de Opinión
Siempre lo mismo. Te venden que son distintos, que vinieron a combatir la casta, que acá no hay curro. Y de repente te encontrás con que la hermana del Presidente armó una licitación a dedo para cortar el pasto de Olivos por 700 millones de pesos. Y quién ganó? El primo de la mano derecha de Karina. Qué raro, che. Justo el primo. Justo de la sombra de la Jefa. Qué casualidad tan …….



Pero esto se pone mejor. Porque como no se puede chorear así nomás, hay que disimular. Entonces arman una “competencia” entre dos empresas. Muy lindo, muy prolijo. El problema es que las dos empresas son del mismo dueño. Literal. O sea, competían contra ellos mismos. Es como jugar un partido de fútbol contra tu reflejo en el espejo y festejar el gol.
Marcela Pagano lo denunció con todas las letras. Y Karina, como siempre, silencio. La mina no da explicaciones, no atiende preguntas, no suelta un papel. Para qué? Si total el hermano es el Presidente y el que controla es ella. Quién va a hacer algo? La Justicia? Dejame de joder, los jueces están más ocupados en no enojar al León que en mirar estas licitaciones truchas.
Lo más gracioso es que estos tipos se llenaban la boca hablando de los curros del kirchnerismo. Los ñoquis, los negociados, la corrupción. Y ahora resulta que la casta eran ellos. Porque 700 palos para cortar el pasto no es otra cosa que un curro de la vieja política, pero con peluca y motosierra.
Mientras el Presidente da discursos contra los políticos ladrones, en Olivos el pasto lo corta el primo del amigo de la hermana. Un negocio redondo. Literalmente un círculo: plata del Estado, empresa trucha, sobreprecio asegurado y silencio cómplice.
Así que ya saben, muchachos. La casta no se fue, se mudó a Olivos. Y ahora, además de los políticos, tenés que bancar a los libertarios que se roban hasta la jardinería. El que te dice que esto es distinto, te está mintiendo. Y Karina, mientras tanto, corta el pasto y se corta sola con el botín.
Por Fernando López Duhour