Santilli arma provincia: recursos, control y la carrera silenciosa hacia la Gobernación

El DNI no define el voto, pero el control del territorio sí. Santilli mueve fichas desde el RENAPER y acelera su armado bonaerense rumbo a 2027.

Mientras la política bonaerense discute nombres en voz alta, Diego Santilli juega en silencio. No baja línea por redes, no se anota todavía en la grilla de candidatos, pero empieza a ordenar los recursos que importan. El movimiento sobre organismos nacionales con despliegue territorial no es administrativo: es preparatorio.

El control de áreas clave —con llegada directa a cada municipio— le permite a Santilli algo más valioso que un sello partidario: mapa, datos y contactos. En política bonaerense, eso es oxígeno.

No se trata solo de gestión. Se trata de territorio.


Un tablero ya estudiado

Desde hace meses, el santillismo trabaja con un relevamiento fino:

qué dirigentes del PRO siguen activos en cada localidad,

cuáles migraron a LLA sin romper del todo,

quiénes vienen del macrismo, del larretismo o del peronismo republicano reciclado.

La consigna es simple: no discutir ideología, ordenar activos.

Intendentes, ex candidatos, concejales, armadores de segunda línea y técnicos con llegada local ya están en contacto permanente. No es un lanzamiento: es una preparación.

Cuando llegue el momento, el andamiaje ya va a estar armado.


Pareja observa, pero Santilli corre con ventaja

Sebastián Pareja no es ajeno a esta carrera. También quiere la Provincia y sigue de cerca cada movimiento. Sabe que el control territorial es la clave y que Buenos Aires no se gana solo con discurso libertario ni con marketing nacional.

Pero Santilli corre con algo que Pareja todavía no tiene:

historial bonaerense propio.

Fue ministro de Seguridad porteño con despliegue provincial,

candidato que caminó los 135 municipios,

referente conocido por intendentes y estructuras locales.

En la Provincia, la memoria importa. Y Santilli ya estuvo ahí.

La hipótesis 2027

La estrategia es clara:

construir una red híbrida PRO–LLA,

sin sellos forzados,

sin internas públicas,

con control de recursos y presencia territorial.

Cuando la discusión electoral se acelere, Santilli no va a preguntar quién quiere ser gobernador.

Va a mostrar quién ya está listo.

En Buenos Aires no gana el que grita primero.

Gana el que llega con la Provincia armada.

¿Vos a quién ves más cerca de ese objetivo?

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