¿Ciudad de vanguardia o de maquillaje caro?
El caos que no tapa la pintura
¿Outsider salvador… o contrato con letra chica?
El DNI no define el voto, pero el control del territorio sí. Santilli mueve fichas desde el RENAPER y acelera su armado bonaerense rumbo a 2027.
En Jesús María, donde el folklore no se improvisa y el aplauso se gana, ocurrió una escena inesperada: Javier Milei se subió al escenario con El Chaqueño Palavecino y cantó Amor Salvaje. Sin atril. Sin discurso. Con micrófono y sonrisa. La política, por un rato, miró desde abajo.
En una misma semana se concentraron cuatro hechos vinculados a Mauricio Macri. Ninguno, por sí solo, altera el escenario político nacional. Leídos en conjunto, permiten identificar un patrón: reordenamiento defensivo, no relanzamiento.
En la Argentina, los cargos no siempre se ganan por concurso. A veces se cobran por constancia. Y cuando el pago llega vía Boletín Oficial, con destino europeo y sin escalas, la lectura es clara: la militancia bien hecha rinde.
Mientras el PRO discute si tener candidato propio en 2027, el verdadero problema sigue intacto: quién se anima a sentarse en la silla, romper inercias y ejercer conducción real. Sin poder efectivo, la renovación es solo una consigna elegante.
Se rompe la postal y se libera el jugador: Macri pierde capital emocional, pero gana foco para volver a la cancha.
En el centro del poder porteño — la rosca suena así: nadie duda del “Colorado”… lo que dudan es de dónde va a jugar.