Las horas más oscuras de Adorni
Entre viajes, explicaciones flojas y ruido interno, en la Casa Rosada ya no discuten solo el costo del escándalo: discuten la salida.
Entre viajes, explicaciones flojas y ruido interno, en la Casa Rosada ya no discuten solo el costo del escándalo: discuten la salida.
¿Por qué el peronismo insiste en quemar su última carta en un tablero que aún no domina?
El proyecto de Ley de Modernización Laboral que se debate esta semana en el Congreso no propone una reforma simbólica ni parcial. Reordena reglas de contratación, redefine el esquema indemnizatorio, ajusta el funcionamiento del conflicto sindical y modifica el proceso judicial laboral. Un texto extenso, técnico y con impactos concretos. Estos son los cambios que importan.
Una limpieza sin épica ni discursos, donde el poder corta por lo sano: menos herencias incómodas, menos ruido interno y una sola moneda en circulación —orden, control y resultados.
Identidades cerradas, fe cívica y una democracia cada vez más ruidosa
No hubo acto, ni palco, ni liturgia. Hubo señales. Y en política, las señales también gobiernan.
Escuchan todo, no figuran en ningún lado y saben más que muchos ministros. El poder también se guarda en el asiento delantero.
Sin anuncios formales ni fotos épicas, Karina Milei empezó a mover las fichas del futuro. Tres nombres, tres territorios y una señal clara hacia adentro y hacia afuera de La Libertad Avanza.
En una misma semana se concentraron cuatro hechos vinculados a Mauricio Macri. Ninguno, por sí solo, altera el escenario político nacional. Leídos en conjunto, permiten identificar un patrón: reordenamiento defensivo, no relanzamiento.
Mientras el PRO discute si tener candidato propio en 2027, el verdadero problema sigue intacto: quién se anima a sentarse en la silla, romper inercias y ejercer conducción real. Sin poder efectivo, la renovación es solo una consigna elegante.
Una placa sobre inflación, una omisión llamativa y una pregunta que vuelve: ¿acuerdo real o mito funcional?
Mientras los primos Macri salen a vender “reconciliación” rumbo a 2027, el dato jugoso no es el abrazo: es el nombre que asoma detrás. Si el proyecto no levanta, Guillermo Dietrich puede pasar de “no corre” a salvavidas del PRO porteño.
Se rompe la postal y se libera el jugador: Macri pierde capital emocional, pero gana foco para volver a la cancha.
La jura en la AGN no fue trámite: fue poder. El PRO quedó afuera del reparto y el control empezó a oler a botín.