Las horas más oscuras de Adorni
Entre viajes, explicaciones flojas y ruido interno, en la Casa Rosada ya no discuten solo el costo del escándalo: discuten la salida.
Entre viajes, explicaciones flojas y ruido interno, en la Casa Rosada ya no discuten solo el costo del escándalo: discuten la salida.
El Gobierno gana aire, el bolsillo sigue en pausa y la pelea se corre del número al relato.
La TV Pública ya no ordena agenda ni construye relato: es costo. El gobierno no la cierra por ideología, sino por el precio político; el plan es recortar, degradar y dejarla marchitar sin apagar la señal.
Una limpieza sin épica ni discursos, donde el poder corta por lo sano: menos herencias incómodas, menos ruido interno y una sola moneda en circulación —orden, control y resultados.
Optimismo oficial, reuniones clave y una señal política que va más allá del AMBA.
En la Argentina, los cargos no siempre se ganan por concurso. A veces se cobran por constancia. Y cuando el pago llega vía Boletín Oficial, con destino europeo y sin escalas, la lectura es clara: la militancia bien hecha rinde.
En el centro del poder porteño — la rosca suena así: nadie duda del “Colorado”… lo que dudan es de dónde va a jugar.
Diputados designó tres auditores de la AGN en una jugada de madrugada y fuera del temario. PRO, UCR y aliados se fueron del recinto, denunciaron irregularidades y anunciaron judicialización: la votación salió con mayoría, pero dejó olor a pacto.