Choferes
Escuchan todo, no figuran en ningún lado y saben más que muchos ministros. El poder también se guarda en el asiento delantero.
Escuchan todo, no figuran en ningún lado y saben más que muchos ministros. El poder también se guarda en el asiento delantero.
Sin anuncios formales ni fotos épicas, Karina Milei empezó a mover las fichas del futuro. Tres nombres, tres territorios y una señal clara hacia adentro y hacia afuera de La Libertad Avanza.
Optimismo oficial, reuniones clave y una señal política que va más allá del AMBA.
En Jesús María, donde el folklore no se improvisa y el aplauso se gana, ocurrió una escena inesperada: Javier Milei se subió al escenario con El Chaqueño Palavecino y cantó Amor Salvaje. Sin atril. Sin discurso. Con micrófono y sonrisa. La política, por un rato, miró desde abajo.
En una misma semana se concentraron cuatro hechos vinculados a Mauricio Macri. Ninguno, por sí solo, altera el escenario político nacional. Leídos en conjunto, permiten identificar un patrón: reordenamiento defensivo, no relanzamiento.
En la Argentina, los cargos no siempre se ganan por concurso. A veces se cobran por constancia. Y cuando el pago llega vía Boletín Oficial, con destino europeo y sin escalas, la lectura es clara: la militancia bien hecha rinde.
Mientras el PRO discute si tener candidato propio en 2027, el verdadero problema sigue intacto: quién se anima a sentarse en la silla, romper inercias y ejercer conducción real. Sin poder efectivo, la renovación es solo una consigna elegante.
Una placa sobre inflación, una omisión llamativa y una pregunta que vuelve: ¿acuerdo real o mito funcional?
Mientras los primos Macri salen a vender “reconciliación” rumbo a 2027, el dato jugoso no es el abrazo: es el nombre que asoma detrás. Si el proyecto no levanta, Guillermo Dietrich puede pasar de “no corre” a salvavidas del PRO porteño.
Si querés saber quién entra, quién sale y quién cobra, mirá el Boletín Oficial: ahí se confirma la política real.
Berni avanza en un peronismo sin conducción clara y expone un vacío de poder que nadie termina de ocupar.
Se rompe la postal y se libera el jugador: Macri pierde capital emocional, pero gana foco para volver a la cancha.
Argentina entró en una fase rara: la inflación afloja, pero la conversación política no se calma. Es el país del “ok, bajó… ¿y ahora quién paga la cuenta?”.
En Santiago del Estero, la rosca no siempre se junta en un despacho. A veces se sienta en la platea,
En el centro del poder porteño — la rosca suena así: nadie duda del “Colorado”… lo que dudan es de dónde va a jugar.