Que caminen todos: Axel Kicillof y la carrera silenciosa por la Provincia

Sin bendiciones anticipadas ni delfines designados, el gobernador deja correr a los suyos. El MDF activa una competencia controlada: territorio, gestión y paciencia. En la Provincia, el sillón no se hereda: se camina.


En la política bonaerense hay una consigna que no se imprime en comunicados, pero ordena cada movimiento: que caminen todos. Axel Kicillof evita bendiciones tempranas, corre el foco del dedazo y administra el tiempo como capital político. La sucesión está abierta, pero bajo reglas claras: exposición, construcción territorial y cero atajos.

El mensaje es tan simple como contundente: nadie tiene hoy la lapicera. Y el que se apura, queda fuera de eje.

En ese tablero, Gabriel Katopodis aparece como el nombre con mayor volumen político. Infraestructura, obra visible y diálogo transversal con intendentes propios y de la oposición. No confronta, no desafía, pero avanza. En el kicillofismo lo leen como el dirigente que mejor combina gestión, territorio y moderación. No hace ruido: arma red.

Julio Alak, en cambio, juega otra carta. Su fortaleza no está en la expansión sino en la cercanía. Confianza personal con el gobernador, experiencia y orden. No encabeza una tropa, pero garantiza control. Es el nombre que emerge cuando el escenario pide continuidad sin sobresaltos.

Más atrás, aunque siempre presente, Jorge Ferraresi conserva peso territorial y discurso propio. Sigue siendo un actor relevante en la interna del PJ bonaerense, pero hoy su rol parece más asociado a condicionar equilibrios que a sintetizar una candidatura. Mucha calle, menos consenso.

Carlos Bianco, por su parte, no corre la carrera. Ejecuta. Es el guardián del sistema, la garantía política de Axel. Poder real, sin ambición sucesoria.

Lo más significativo no es quién aparece, sino quién no. No hay bendiciones explícitas, no hay camporismo en primer plano, no hay padrinos visibles. Kicillof ordena sin anunciar, deja que se muestren, que se expongan, que construyan. Y recién al final, decide.

En la Provincia de Buenos Aires, el futuro no se proclama.

Se camina.

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