
Hoy: una alianza que funciona… a los golpes
En la última semana de diciembre, el oficialismo mostró que puede gobernar si arma mayoría: el Presupuesto 2026 salió con apoyo de aliados, entre ellos PRO y UCR, además de bloques provinciales, y con votación 46–25 (más una abstención) en la aprobación general.
Eso es poder real: sin el PRO (y sin “dialoguistas”) no hay ley de leyes; con el PRO adentro, Milei tiene pista para empujar reformas en 2026.
Pero la convivencia es áspera: Infobae marcó esta semana que volvieron a tensionarse los acuerdos PRO–LLA, con quejas de intendentes amarillos y ruido por la estrategia parlamentaria, en paralelo a la formalización del interbloque opositor “Fuerza del Cambio”.
Y Página/12 hoy lo resumió sin vueltas en PBA: LLA hace equilibrio para sostener la relación, ve “desorden” en los amarillos y Diego Santilli aparece como pieza de contención.
La rosca estructural: Karina ordena; Macri resiste; Ritondo negocia
Si hubiera “fusión”, se vería en una conducción compartida. Lo que se ve es otra cosa:
- Karina Milei arma, ordena y disciplina. En diciembre, Letra P contó el armado de un comité de disciplina para encarrilar internas (y evitar peleas de poder dentro de LLA).
- Mauricio Macri conserva marca y estructura, pero negocia desde un lugar más defensivo, sobre todo desde 2025 (CABA/PBA).
- Cristian Ritondo es el engranaje: negocia con LLA en Provincia y, al mismo tiempo, preside el interbloque Fuerza del Cambio con UCR y aliados, que se volvió “llave” para el cuórum en Diputados.
Ese interbloque es la señal más importante de fin de año: el PRO dice “acompaño cuando conviene”, pero también “no me disuelvo”.
2026–2027: tres destinos posibles (y cómo se lee desde hoy)
Escenario A — Guerra fría administrada (el más probable): acuerdos puntuales para leyes y elecciones, con chispazos por cargos, AGN, listas y territorio. El propio oficialismo tuvo que salir a distender con reuniones tras la tensión con aliados (según TN).
Escenario B — Absorción por goteo (probable): LLA se queda con la marca y el centro del ring; el PRO aporta músculo territorial y cuadros, pero pierde conducción. Esto ya tuvo símbolo: Patricia Bullrich formalizó su pase a LLA en 2025.
Escenario C — Fusión “de verdad” (menos probable): requiere reglas claras, lapicera compartida y estructura única. Hoy, con un PRO armando interbloque propio y con LLA montando disciplina interna, lo que hay son contratos, no matrimonio.
A fin de 2025 la pregunta no es “van juntos o separados”. Es: ¿el PRO negocia como socio… o termina como proveedor?
¿Quién llega con la lapicera más pesada al cierre de 2027?