El Gobierno oficializó el recambio en la cúpula del Banco Nación con dos movimientos quirúrgicos, publicados el 23 de diciembre de 2025 en el Boletín Oficial.
Por un lado, el Decreto 903/2025 aceptó la renuncia de Daniel Tillard como presidente (desde el 17/12/2025) y designó en ese cargo a Darío Wasserman para completar el período de ley.

Por otro, el Decreto 907/2025 aceptó la renuncia del director Rodolfo Nicolás Carvajal (desde el 10/12/2025) y nombró a Carolina Rosana Píparo como directora desde el 11/12/2025, con mandato hasta el 1/1/2028.

Dato: Píparo ya venía siendo mencionada para un cargo con “incompatibilidad” con su banca y había anticipado su salida de Diputados días antes.
Porque el Banco Nación está parado en una cornisa política desde que el Ejecutivo dispuso su transformación en Sociedad Anónima vía el Decreto 116/2025.
Esa movida abrió un frente de conflicto con el sindicato bancario y derivó en decisiones judiciales que suspendieron esa transformación, según comunicó el propio banco.
En ese marco, cualquier cambio de “nombres” se lee como cambio de mando: quién conduce, quién firma, quién ordena prioridades (crédito, estrategia, territorio) y quién administra el costo político de cada decisión. Esa lectura también aparece en coberturas que remarcan el peso del armado interno del oficialismo alrededor de estas designaciones.
Lectura rosquera
Dato: hubo recambio por decreto y con fechas retroactivas a diciembre, todo perfectamente “en regla” en el Boletín.
Hipótesis: el mensaje no es solo administrativo: es político. El Nación —con su tamaño, sus líneas de crédito y su peso simbólico— funciona como una pieza de gobernabilidad. Y cuando el Gobierno ajusta esa pieza, suele estar ajustando algo más grande: disciplina interna, control de agenda y margen de maniobra hacia 2026.
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