Peronismo en offside: ni Maduro ni democracia, mejor pegarle a Trump

La intervención de EE.UU. en Venezuela dejó al PJ en su zona más incómoda: para quedar “del lado correcto” sin pagar costos internos, eligió el libreto institucional… y el silencio selectivo.

El 3 de enero de 2026, fuerzas de EE.UU. capturaron a Nicolás Maduro en Caracas. El episodio dejó muertos y heridos según reportes internacionales, abrió una crisis regional y disparó un tablero de transición incierto en Venezuela.  

En Washington, Trump lo presenta como “restauración” y avisa que podría haber más acciones; Maduro, ya en EE.UU., se declaró “secuestrado” y enfrenta cargos por narcotráfico.  

La rosca global no se quedó quieta: Rusia respaldó a Delcy Rodríguez como “interina” y habló de “amenazas neocoloniales”, en un tiro por elevación a la Casa Blanca. 

Ahí aparece el problema doméstico: condenar a Trump es fácil. Te ordena el discurso, te unifica la tropa y te evita explicar lo inexplicable.

El PJ sacó un comunicado repudiando los bombardeos/intervención de EE.UU., reafirmando “no intervención”, rechazo al uso de la fuerza y solución pacífica.  

Hasta ahí, institucional. Pero la pregunta que se escucha en voz baja es otra: ¿y Maduro?

Porque decir “no a Trump” te deja en zona cómoda; decir “no a Maduro” te abre internas, te rompe el relato histórico y te expone al archivo. ElDiarioAR lo describe sin eufemismos: el peronismo se abroqueló en la postura de no injerencia y fue cuidadoso para coordinar el mensaje.  

Traducción rosquera: el PJ no eligió un principio; eligió el único carril que no le cobra peaje.

El resto del arco político olió sangre. Hubo reacciones cruzadas “del PRO al peronismo”, y el tema se volvió un test de identidad: democracia, soberanía, antiimperialismo, derechos humanos, todo junto.  

Mientras tanto, el Gobierno nacional ratificó alineamiento con la Casa Blanca, y eso empuja a la oposición peronista a sobreactuar el anti-Trump para no quedar desdibujada.  

Y afuera, la incertidumbre crece: la transición venezolana no está escrita, EE.UU. ya mira nuevos objetivos de seguridad, y el conflicto amenaza con extenderse.  

El peronismo quiso tomar distancia de una dictadura sin decirlo, y quiso pegarle a Trump sin quedar pegado a Maduro. Resultado: offside perfecto. Cuando el mundo te obliga a elegir, el silencio también es una posición.

¿Esto es “doctrina” o conveniencia? Seguí leyendo y debatimos en La Rosca Digital.

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