Los reyes magos trajeron la ROSCA

Mientras el país amanecía con pasto mordido y zapatitos vacíos, en la política argentina aparecieron otros “regalos”: una reforma laboral con impacto fiscal, gobernadores que avisan “hasta acá” y una CGT que recalienta la calle. Enero, como siempre, es el mes donde se negocia sin cámaras… y con factura. 


A primera hora del 6 de enero, en la Argentina real, la escena es doméstica: chicos abriendo paquetes. En la Argentina del poder, la escena es otra: poroteo, borradores, teléfonos y una pregunta repetida en voz baja: ¿cuántos votos hay de verdad?

Porque lo que parece “verano político” es, en realidad, temporada alta de acuerdos silenciosos. Y este año, el paquete que todos miran tiene un moño grande: reforma laboral

La reforma laboral volvió al centro, pero el ruido no viene solo del mundo del trabajo. Viene del federalismo.

Según el planteo que empezó a circular entre provincias y oposición, el proyecto propone cambios en Ganancias y elimina impuestos internos a artículos suntuarios, lo que —en la lectura de los gobernadores— podría traducirse en menos fondos coparticipables. La etiqueta que le clavaron desde el arranque es quirúrgica: “reforma tributaria encubierta”

Ese rótulo no es casual: en la rosca argentina, cuando tocás caja, tocás poder.

El Gobierno armó un dispositivo de tres capas.

  1. La cara política del impulso En La Nación, la nota pone a Patricia Bullrich como una de las principales impulsoras: sirve para ordenar el relato (“tiene dueña”) y para disciplinar el frente interno. 
  2. La rosca federal para juntar votos El segundo movimiento es territorial: Diego Santilli arrancó una gira por provincias para conseguir apoyos. Chubut aparece como primera parada, y otros medios marcan que el recorrido incluye provincias aliadas donde el oficialismo cree poder consolidar senadores. 
  3. La calle como factor de veto Mientras se arma el poroteo, la CGT reactiva su ofensiva e intensifica contactos para frenar puntos clave. En la Argentina, eso no es “clima”: es parte de la votación. 

La caja: el verdadero idioma de enero

Cuando gobernadores hablan de fondos, siempre aparece el mismo fantasma: ATN. El tema viene de arrastre, con reclamos por montos sin repartir y denuncias de retención durante 2025, que las provincias leen como herramienta de presión. 

Y en estos días hubo un ejemplo que en el interior se lee como manual de la época: el Gobierno cedió a Catamarca el control de YMAD tras el apoyo del gobernador Jalil al Presupuesto 2026, según reportes de La Nación y otros medios. En política, esas señales ordenan más que cien discursos. 

En el imaginario de Reyes, “aparece” un regalo por magia.

En la política argentina, no hay magia: hay intermediarios.

El “regalo” llega porque alguien lo trajo. Y si llega, es porque alguien cobró.

Los reyes magos trajeron la ROSCA… pero vino con factura.

Factura de votos (Congreso), de caja (provincias) y de calle (CGT). Y en esa tríada se cocina el primer gran test del 2026: si la reforma laboral avanza como proyecto de gobierno… o se transforma en una negociación eterna de poder.

¿Quién se queda con la corona real este verano: el que tiene los votos, el que tiene la caja o el que tiene la calle?

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