Los Menem: los nuevos Kennedy versión latina… ¿o solo apellido con marketing?

El “menemismo” dejó de ser un VHS noventoso y volvió como estructura: un Menem ordenando Diputados y otro moviéndose en la cocina de Casa Rosada. ¿Dinastía real o marca con contactos?


En Argentina el poder no siempre entra por elecciones

Hay una verdad incómoda que la política local no admite en público pero usa en privado: el apellido es un activo. No te garantiza votos, pero te regala algo mejor en tiempos de crisis: acceso.

Por eso “Menem” reaparece. No tanto como recuerdo sentimental, sino como herramienta vigente. Cuando el sistema se vuelve áspero (minorías, negociación permanente, sesiones al límite), los apellidos con oficio vuelven a cotizar. Y el apellido Menem, guste o no, tiene un historial de Estado, Congreso y pasillos.


El tronco: Carlos Menem como marca-madre

Carlos Menem gobernó la Argentina entre 1989 y 1999 y murió el 14 de febrero de 2021.  

Ese dato no es solo biografía: es la marca madre. En cualquier mesa política, “Menem” dispara una asociación inmediata: poder ejecutivo, poder real, negociación dura, verticalidad, y un país que cambió de piel.

El punto es que hoy el apellido no se discute por lo que fue, sino por dónde está parado ahora.


Menem 2.0: un pie en Diputados, otro en la Casa Rosada

Si querés entender por qué esta nota existe, mirá el mapa: dos edificios y una misma firma.

Diputados: la caja de herramientas de la gobernabilidad

El 3 de diciembre de 2025, en la sesión preparatoria, Martín Menem fue reelecto presidente de la Cámara de Diputados.  

La Cámara comunicó oficialmente el acto y la reelección, con la jura de los nuevos diputados.  

En clave rosca: el presidente de Diputados no es un “maestro de ceremonias”. Es el que administra tiempos, ordena la sesión, habilita el juego o lo traba. Maneja la agenda, los acuerdos mínimos, y la convivencia entre bloques que se odian pero se necesitan.

Casa Rosada: el acceso a la cocina

En el otro extremo, Eduardo “Lule” Menem fue designado Subsecretario de Gestión Institucional (en la Secretaría General de la Presidencia, área que encabeza Karina Milei) mediante el Decreto 165/2024, con vigencia desde el 19/02/2024.  

La designación también fue reportada por medios y sitios jurídicos que siguieron el decreto y las designaciones del esquema presidencial.  

Traducción directa: si Diputados es el tablero, la Secretaría General es la puerta. Y si algo caracteriza a los operadores de perfil bajo es eso: no “salen” en cámara, pero están donde se destraban llamados, reuniones, roces y pactos.


¿Por qué “Kennedy latinos”? La comparación que sirve (y la que no)

Comparar familias de poder es útil si no se hace por glamour sino por método.

Los Kennedy fueron (y son) un modelo: apellido como plataforma, reproducción de candidaturas, red, mito, filantropía y una narrativa (“Camelot”) que volvió leyenda un período político.

Los Menem no tienen el mismo ecosistema cultural ni el mismo tipo de mito global, pero sí aparecen con un patrón interesante: reposición del apellido en momentos clave, sostenido por posiciones estratégicas, no por casualidad.

Diferencia decisiva:

  • Kennedy = mística + legitimación social + épica (además de poder).
  • Menem = oficio + pasillo + estructura (y una marca histórica que, para bien o para mal, todo el mundo reconoce).

En criollo: los Kennedy son dinastía con relato. Los Menem, hoy, son dinastía (o intento de) con ubicación.


El dato duro y el ruido: lo que está en juego cuando un apellido vuelve

Hay una regla para no escribir propaganda ni panfleto: separar hechos de clima.

Hechos (verificables):

  • Martín Menem reelecto en Diputados el 03/12/2025.  
  • Lule Menem designado por Decreto 165/2024 como Subsecretario de Gestión Institucional (desde 19/02/2024).  

Clima (lectura política, no sentencia):

Durante 2025 hubo cobertura periodística que describió un fortalecimiento del entorno de Karina Milei con peso del “grupo Menem” en el armado oficialista y tensiones internas.  

En paralelo, circularon acusaciones públicas en medios (con derivaciones judiciales según esa cobertura) que mencionaron a figuras del entorno presidencial, incluidas referencias a Lule Menem; el Presidente negó las acusaciones.  

Esto no prueba culpabilidades, pero sí confirma algo: cuando un apellido vuelve al centro, vuelve también el costo político del apellido.


Entonces… ¿dinastía o marketing?

Si “marketing” es solo estética, no alcanza. Pero si “marketing” es marca + red + acceso + oficio, ahí sí: el apellido Menem es una herramienta operativa.

La diferencia entre dinastía y branding se define con una sola pregunta:

¿Pueden sostener poder cuando el viento cambia?

Si la respuesta es sí, no es marketing: es estructura. Si la respuesta es no, es una marca rentable… mientras dure el contexto.

Los Kennedy tenían mito. Los Menem hoy tienen posición. Y en la Argentina del 2025, con gobernabilidad minuto a minuto, la posición vale más que cualquier nostalgia.

¿Vos cómo la ves: dinastía en reconstrucción o apellido que se alquila caro en temporada Milei?

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