La nueva cocina del poder en la Legislatura

En la Legislatura, la rosca no se mide en discursos: se mide en quién firma los papeles y decide qué se vota primero.

La jura de los nuevos diputados en la Legislatura porteña no es solo una foto institucional: es el momento en que se termina de acomodar la cocina del poder. Mientras en el recinto se levantan manos y se sacan selfies, en los despachos se definen los nombres que van a manejar el martillo, la caja y el reglamento de acá a los próximos años.

El primer casillero es claro: Matías López renueva como vicepresidente primero, el que conduce las sesiones y marca el ritmo del recinto. A su lado aparece Cristian Gribaudo como secretario administrativo, la silla donde se controla la letra chica: presupuesto interno, estructura, pases y funcionamiento de la Legislatura. No es un cargo simbólico, es la llave de la logística y de la caja fina.

La tercera pieza completa el triángulo: la Secretaría Parlamentaria queda bajo la órbita que define Silvia Lospennato, que empieza a meter mano en el corazón del esquema: orden del día, labor parlamentaria, acuerdos y tiempos políticos. En criollo: López pone la voz, Gribaudo cuida la caja y Lospennato ordena el tablero. La nueva cocina del poder porteño no se ve en la transmisión oficial, pero se va a sentir en cada sesión.

En la Legislatura, la rosca no se mide en discursos: se mide en quién firma los papeles y decide qué se vota primero.
¿Quién más se sienta, en silencio, a esa mesa chica?

1 comentario en “La nueva cocina del poder en la Legislatura”

  1. Bien, ante este panorama real, que no difiere de la estructura del Poder Legislativo Nacional, es tan simple como beber agua, aún ganando una elección, sino te asegura la primer minoría para tener los votos necesarios para iniciar la sesión y asegurarte los 2/3 para las leyes especiales, creo que no te sale una sola ley como se pueda pretender, a pesar de que alguien hace poco dijo ” MAQUIAVELO A MUERTO ” ( puede reir ó llorar ). Consenso es algo difícil en la lucha de poder, se debe tener firmeza y grandeza en la toma de decisiones, pero cuando lo palpable es la anómia , la inmoralidad y la falta absoluta de empatía hacia la sociedad, los resultados solo llevan a una degradación de los estamentos que rigen un pais sin rumbo.-

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