La Grieta Libertaria porteña

Ramírez vs. Bullrich: ¿unidad o choque dentro de La Libertad Avanza?

 

En la Ciudad de Buenos Aires, donde cada casillero en la lista puede cambiar la historia política, se está jugando una pulseada interna inédita dentro de La Libertad Avanza (LLA). La disputa no es sólo por “cargos”: es por quién manda en la fuerza libertaria en el principal distrito electoral del país.

Por un lado está Pilar Ramírez, presidenta del bloque libertario en la Legislatura porteña y brazo político inmediato de “El Jefe” Milei y su hermano JM. Por el otro, Patricia Bullrich, ministra de Seguridad nacional, figura con peso propio y base política que viene sumando estructuras —incluyendo exlegisladores del PRO porteño que pasaron a LLA— y quiere un lugar claro en la conducción del armado.  

Ramírez: el alter ego porteño de Karina Milei

Pilar Ramírez se convirtió en poco tiempo en ojo y oído de Karina Milei en CABA, nombrada como presidenta de La Libertad Avanza local sin experiencia política previa pero con respaldo de la dirigencia nacional.  

  • Desde su cargo en la Legislatura porteña, ha impulsado propuestas alineadas con la agenda libertaria nacional, como la eliminación de las PASO en la Ciudad.  
  • Ramírez ha hecho de la confrontación con el PRO local una bandera, acusando a Jorge Macri de representar un modelo agotado y reclamando mayor escucha para los proyectos libertarios que su espacio presenta en el recinto.  
  • Además, ha defendido públicamente la dirección política de Karina Milei y de la conducción presidencial como eje unificador de LLA en el distrito.  

Este perfil la coloca como gestora principal del proyecto libertario porteño, con fuerte vínculo institucional, redes internas horizontales y una lectura de partido que busca homogeneizar la fuerza detrás del liderazgo central.

Bullrich: presencia estructural que pisa fuerte

Patricia Bullrich, actual ministra de Seguridad de la Nación, no es una dirigente menor. Formalizó su participación en La Libertad Avanza y, con ello, su estructura política y capital político propio entró de lleno en el juego libertario nacional.  

En la Legislatura porteña, varios legisladores que respondían a Bullrich —antes alineados con el PRO— se pasaron al bloque de La Libertad Avanza, lo que expande su influencia y obliga a leer la coalición como un espacio más amplio que un solo operador.  

Eso genera un efecto dual: por un lado, fortalece al bloque libertario en número y en presencia mediática; por otro, abre una relación de tensión con el sector que responde directamente a Ramírez y Milei, donde cada casillero y lugar de poder importa de forma diferencial.

¿Cuál es el choque real detrás de cámaras?

Mando vs. estructura

  • Ramírez representa a quien controla el comando partidario local, priorizando un esquema vertical con fuerte sintonía con Karina y Javier Milei, y una clara lógica de “unidad bajo una sola batuta”.  
  • Bullrich trae estructura preexistente y peso político propio, lo que puede traducirse en demandas de participación real en las decisiones (candidaturas, lugares en las listas, manejo de campañas, recursos).

Esto no es menor: el armado en CABA se está convirtiendo en un tablero con múltiples piezas que quieren jugar con voz propia, no solo como complemento. Esa dualidad —estructura propia vs. mando centralizado— es la clave de esta grieta.


¿Unidad o fractura? Los escenarios posibles

Escenario 1: Unidad con reparto de lugares

Bullrich obtiene lugares visibles en listas y espacios funcionales de campaña. Ramírez conserva el comando local. Resultado: unidad con tensiones dentro de LLA.

Escenario 2: Unidad con comando centralizador

Ramírez-Karina logran imponer la agenda y distribución de casilleros. Bullrich acepta menor espacio en la Ciudad pero mantiene influencia nacional. Resultado: unidad con subordinación territorial.

Escenario 3: Ruptura o doble comando

Si las negociaciones fracasan, se instala un bloque libertario dividido o con fracciones internas, abriendo brechas para oposiciones y debilitando el mensaje de unidad ante el electorado. Es el riesgo más alto para el proyecto común.

La disputa no es ideológica: no se cuestiona el programa libertario. El conflicto es de mando y distribución de poderdentro de un espacio que, paradójicamente, nació como anti-casta y hoy ve emerger sus propias castas internas.  

En la Ciudad de Buenos Aires, la batalla por la visibilidad, la colocación territorial y el acceso a recursos de campaña se traduce en un choque de pesos:

  • Ramírez, operadora de la Mesa Central
  • Bullrich, operadora con base social y política propia

Y ambos entienden que perder un casillero en CABA puede significar perder relevancia política de cara a 2027.

La grieta libertaria porteña no se juega contra el peronismo ni contra el PRO local: se juega adentro del propio espacio de gobierno.

Ramírez quiere consolidar un proyecto homogéneo y disciplinado, con marca Milei.

Bullrich quiere participación efectiva y espacio para su gente en el proyecto colectivo.

El resultado de este choque va a definir quién manda cuando La Libertad Avanza pisa el acelerador en la Ciudad más vidriera del país: si un solo comando vertical o una coalición de estructuras que negocia interna para crecer.

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