
Juan Grabois decidiĂł marcar su desembarco en el Congreso con un gesto simbĂłlico y polĂtico a la vez: presentar sus â10 mandamientos anti-castaâ como cĂłdigo de conducta para los propios y advertencia para el sistema. El decĂĄlogo busca disputar el sentido comĂșn de Ă©poca y apropiarse, desde la izquierda social, de una bandera que hoy flamea en manos libertarias.
Los 10 mandamientos anti-casta (principios clave)
1. Servir al pueblo con todo el corazĂłn â el mandato central es la dedicaciĂłn al pueblo, especialmente a los sectores populares.
2. Desplazar a las Ă©lites gobernantes â fomentar la participaciĂłn de las clases populares en la gestiĂłn estatal.
3. Sentido de propĂłsito claro â no ocupar cargos por mĂ©rito del espacio, sino para transformar.
4. Priorizar la justicia social â hacer de cada necesidad un derecho concreto.
5. Austeridad y vida sencilla â estilo de vida similar al de las mayorĂas, sin lujos.
6. Cero tolerancia con la corrupciĂłn â cualquier acto corrupto es causal de expulsiĂłn.
7. Prohibido contratar familiares o amigos â cargos para quienes tienen experiencia real.
8. PlanificaciĂłn y resultados â compromiso con planes de trabajo concretos.
9. Ejemplaridad pĂșblica â predicar con el ejemplo, congruencia entre discurso y acciĂłn.
10. La funciĂłn pĂșblica es parte de la militancia â entender la gestiĂłn estatal como servicio colectivo y no carrera personal.
El gesto incomoda a todos: al oficialismo libertario, que hizo del anti-casta un slogan, y al peronismo tradicional, habituado a la flexibilidad Ă©tica. El desafĂo no es escribir mandamientos, sino sostenerlos cuando el poder deja de ser consigna y empieza a cobrar costo real.