GALPERIN, LA CANDIDATURA CON EL PRO Y SUS TÉRMINOS Y CONDICIONES

¿Outsider salvador… o contrato con letra chica?

En la política argentina hay dos tipos de candidatos: los que piden lugar… y los que ponen cláusulas. Galperin, si alguna vez asoma en serio, entra en la segunda categoría. Y el dato clave es este: si el vehículo es el PRO, no sería una “candidatura PRO” clásica. Sería un acuerdo con Términos y Condiciones.

Porque el PRO hoy no está en modo “liderar el cambio”; está en modo evitar la absorción, ordenar el tablero y sobrevivir con identidad. Y cuando un partido está así, mira a los outsiders como se mira un salvavidas: con deseo, con miedo y con letra chica.

El punto central

No es “Galperin candidato”.

Es: “Galperin candidato con el PRO… si el PRO acepta condiciones.”

Ahí está la rosca: la candidatura no se arma con un acto. Se arma con un Excel, un contrato y una mesa donde el partido, por primera vez, tiene que contestar “sí” o “no” a requisitos ajenos.

Los Términos y Condiciones que te marcan la nota

Si el PRO quisiera subirse a esa ola, los T&C (políticos, no legales) serían más o menos así:

  1. Cláusula anti-interna (anti-barro)No hay PASO sangrienta ni guerra de punteros. Si entra, entra con candidato “ya decidido” o con un mecanismo blindado.
  2. Cláusula “vehículo grande”El PRO solo no alcanza como plataforma total: tiene que garantizar coalición y gobernabilidad. Si el partido no puede prometer músculo, no hay operación.
  3. Cláusula de mando realNo va a aceptar ser “figura” mientras otros manejan la lapicera. Si el PRO pretende “ponerlo” pero conservar todo, se cae. Acá la palabra es: control.
  4. Cláusula de distancia justa con el poder de turnoSi queda pegado al oficialismo libertario, pierde outsider. Si se despega del todo, pierde parte del electorado pro-mercado. La ingeniería es quirúrgica.
  5. Cláusula reputacional (los flancos inevitables)Residencia, impuestos, relación Estado-empresa, privilegios, beneficios, “me fui/no me fui”. En campaña te lo convierten en juicio moral. Si el PRO no lo blinda, el PRO paga.
  6. Cláusula “PRO sin dueño”Si el PRO está en crisis de liderazgo, el outsider te ordena… o te rompe. Para que funcione, el PRO tiene que aceptar algo duro: no ser el protagonista, sino el instrumento.

Qué gana el PRO con ese juego

  • Un nombre con instalación sin gastar años de construcción.
  • Un “Plan B” para negociar poder sin quedar reducido a furgón de cola.
  • Una forma de competir en “la era outsider” sin inventar un candidato de laboratorio.

Qué arriesga el PRO

  • Perder identidad: pasar de partido a “empresa de alquiler electoral”.
  • Que la letra chica sea demasiado cara: cuando el candidato pone condiciones, el partido queda expuesto.
  • Que el operativo exista solo como globo de ensayo, y el PRO quede como desesperado.

Si esta historia avanza, no va a ser “Galperin se suma al PRO”. Va a ser al revés: el PRO se suma a Galperin… siempre que firme. Y ahí está el punto: en Argentina, el poder no es candidatearse. El poder es poner los Términos y Condicionesy lograr que te los acepten.

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