
Fuente CB Consultora
Salió el ranking de gobernadores de CB Consultora (noviembre) y vuelve a dejar una foto nítida del poder real. En la cima aparecen los que gobiernan, manejan territorio y entendieron que, en este contexto, la clave es articular con el Gobierno nacional sin inmolarse políticamente. Gustavo Valdés sigue firme en el primer lugar, escoltado por Claudio Poggi y Osvaldo Jaldo, exponentes de una lógica que hoy rinde: gestión visible, orden político y pragmatismo. No levantan la cabeza, no confrontan de más y dialogan con Milei cuando conviene.
Detrás del podio, el ranking empieza a mostrar desgaste y errores de lectura. Leandro Zdero logra sostenerse, mientras que Martín Llaryora e Ignacio Torres sufren una caída abrupta: expectativas altas, promesas grandes y resultados que todavía no terminan de aparecer. En paralelo, la jugada de Gustavo Sáenz de negociar como bloque con la Nación le rindió: creció y ganó aire. El que paga el precio es el radicalismo santafesino, que cae casi tres puntos y vuelve a quedar atrapado en su viejo dilema: ni oposición clara ni oficialismo funcional.
En la parte baja, el ranking castiga más la inercia que los errores. Axel Kicillof vuelve a quedar relegado, atrapado en el desgaste bonaerense y sin reflejos nuevos. Weretilneck no despega. Jorge Macri, en cambio, muestra otra dinámica: arrancó mal, lo sabe y lo siente. Recuperó cerca de dos puntos y apuesta a reconectar con el vecino desde la gestión y la cercanía. Por ahora no alcanza para salir del pelotón bajo, pero hay corrección de rumbo y conciencia del problema.