
En la Argentina polĂtica cada tanto aparece un nombre al que le cuelgan el cartel de âel que viene a ordenar todoâ. Hoy, en algunos pasillos sindicales y polĂticos, ese nombre es Dante Gebel. Lo venden como el posible âhombre grisâ: ni Milei, ni kirchnerismo, ni casta clĂĄsica. Pero si uno rasca un poco, la pregunta cambia: ÂżestĂĄn buscando un nuevo lĂder o un salvavidas para no perder los cargos que ya tienen?
Los que hoy fantasean con Gebel 2027 no son outsiders romĂĄnticos: son actores del sistema que quedaron atrapados en el medio. No pueden irse a la derecha extrema sin dinamitar sus bases histĂłricas, pero tampoco pueden volver cĂłmodamente a la izquierda o al peronismo tradicional sin pagar el costo de años de ambigĂŒedades. Entonces aparece la tentaciĂłn perfecta: un pastor mediĂĄtico, con audiencia propia, imagen relativamente limpia, capaz de sumar votos donde ellos ya no llegan. Un âMessi evangĂ©licoâ al que le piden que juegue el Mundial⊠pero con el mismo tĂ©cnico, los mismos dirigentes y el mismo vestuario de siempre.
El operativo no es teolĂłgico, es de supervivencia. Gebel funciona como franquicia de liderazgo: ellos ponen las estructuras, Ă©l pone el relato y el arrastre. En vez de hacerse cargo de que la marca polĂtica estĂĄ rota, tercerizan la esperanza en una figura nueva, esperando que su aura neutralice el desgaste propio. No es la bĂșsqueda de un centro moderno, es la bĂșsqueda de alguien que les permita seguir en el centro del escenario sin pagar el costo de refundarse.
Tal vez la verdadera noticia no sea si Gebel quiere ser candidato, sino lo que revela que lo estĂ©n buscando: un sistema polĂtico que ya no confĂa en sĂ mismo y necesita alquilarle carisma a otro para seguir flotando. El âhombre grisâ no aparece para cambiar la historia; aparece convocado por los que temen quedar como nota al pie.
ÂżVos quĂ© ves ahĂ: renovaciĂłn real o salvataje desesperado de los mismos de siempre?