
En la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado se votó a Patricia Bullrich como presidenta, con impulso de Bartolomé Abdala. Ahí se desató el choque: José Mayans desconoció el armado, protestó a los gritos (con insulto incluido) y dejó en claro que, para su bloque, el procedimiento nace “viciado”. Bullrich siguió con la reunión y llamó a retomar el debate a media mañana.
La pelea real: no es Bullrich vs Mayans
Acá no se discutía “quién se sienta dónde” por capricho: se disputaba la llave del trámite. La presidencia de comisión es poder concreto: orden del día, invitados, tiempos, dictamen y ritmo. Si el Gobierno pretende acelerar reforma en extraordinarias, tener esa palanca importa más que cualquier tuit.
La jugada de UxP: frenar por la forma para negociar el fondo
El peronismo se plantó en dos ejes:
- Proporcionalidad / integración: denuncian que el reparto de lugares no reflejaría el peso de los bloques.
- Reglamento como trinchera: avisaron que podrían ir a la Justicia si consideran que el procedimiento no se ajustó a reglas internas.
En paralelo, la comisión quedó en marcha y comenzó la ronda con exposición del secretario de Trabajo, Julio Cordero.
Qué se busca hacia adelante
La idea que circula es dictaminar y empujar recinto en los próximos días (se menciona el viernes 26/12 como objetivo). Si eso avanza con la oposición impugnando el “origen”, el riesgo es claro: debate legislativo + debate judicial en simultáneo.
En el Senado, cuando la ley es grande, la primera rosca no es el artículo 1: es quién tiene el martillo.
¿Esto termina en negociación de letra chica… o en una cautelar que le ponga freno al calendario?