Los acertijos del pacto JM–MM
Una placa sobre inflación, una omisión llamativa y una pregunta que vuelve: ¿acuerdo real o mito funcional?
Una placa sobre inflación, una omisión llamativa y una pregunta que vuelve: ¿acuerdo real o mito funcional?
En Santiago del Estero, la rosca no siempre se junta en un despacho. A veces se sienta en la platea,
La caída de la “DEA argentina” no fue un trámite técnico sino una señal política. Patricia Bullrich ejecuta, pero el control del poder real —inteligencia, decisiones y límites— se concentra en la Casa Rosada. Rosario fue la escena; la interna, el objetivo.
En el centro del poder porteño — la rosca suena así: nadie duda del “Colorado”… lo que dudan es de dónde va a jugar.
Milei conserva centralidad y sostiene una base digital positiva, pero con menor volumen y un techo evidente. Del otro lado, la oposición no logra consolidar liderazgos: la irrupción de Dante Gebel funcionó como fenómeno coyuntural, amplificado y efímero, más síntoma de un vacío que alternativa real de poder.
La ley de reelecciones obliga a decenas de intendentes bonaerenses a salir de escena y abre un mapa inédito de sucesiones forzadas. Peronismo, radicalismo, PRO, libertarios y vecinalismos entran en una disputa anticipada por el control territorial rumbo a 2027.
El Frente Renovador ratificó que no acompañará la habilitación de nuevos mandatos y deja a Kicillof al borde de no reunir votos. Pero el dato fino es otro: el massismo no se corre del todo… se reserva el derecho de destrabar el debate cuando el precio sea político.
La intervención de EE.UU. en Venezuela dejó al PJ en su zona más incómoda: para quedar “del lado correcto” sin pagar costos internos, eligió el libreto institucional… y el silencio selectivo.
Un insulto, una respuesta presidencial y una pelea que excede las formas: Milei y Grabois disputan algo más profundo que una frase al aire, el control del tono y del sentido del debate político en la Argentina.
Mientras el país amanecía con pasto mordido y zapatitos vacíos, en la política argentina aparecieron otros “regalos”: una reforma laboral con impacto fiscal, gobernadores que avisan “hasta acá” y una CGT que recalienta la calle. Enero, como siempre, es el mes donde se negocia sin cámaras… y con factura.
Venezuela pasó de “crisis eterna” a caso testigo para toda la región.
Habla de soberanía y derecho internacional, pero en la rosca se lee otra cosa: reposicionamiento, épica regional y un mensaje pensado más para Buenos Aires que para Caracas.
Una encuesta que no solo mide simpatías, sino que ordena el tablero político: quién conserva poder real, quién resiste el desgaste y quién quedó atrapado en el rechazo social.
Este 3 de enero de 2026, el gobierno venezolano denunció una “agresión militar” de EE.UU., reportó ataques en Caracas, Miranda,
Una acción militar que reordena la geopolítica global y vuelve a exponer la fragilidad de las democracias latinoamericanas, en un contexto de crisis económica, tensión social y un sistema que ya no garantiza estabilidad.