
Arrancó el año y el Gobierno le cambió el software al dólar oficial: las bandas ya no se actualizan por un deslizamiento fijo, ahora se ajustan por inflación pasada (con rezago de dos meses). Traducido: el tipo de cambio sigue “encorsetado”, pero con más margen para moverse. Y esa libertad chiquita siempre huele a la misma pregunta: ¿hay reservas o hay fe?
- Desde viernes 2/1/2026, el piso y techo de la banda se ajustan automáticamente según el IPC del INDEC (T-2).
- El BCRA publicó el sendero de enero: piso bajando aprox. de $914,78 a ~$894 y techo subiendo de $1529 a ~$1563 (o sea: corredor más ancho).
- En paralelo, el BCRA dice que arranca un programa preanunciado de compras de reservas: ejecución diaria alineada a 5% del volumen del mercado, con posibilidad de compras en bloque.
- Contexto clave: inflación de noviembre 2025 = 2,5% mensual (27,9% acumulada 2025; 31,4% interanual). Esa inflación “T-2” es la nafta que ahora mueve las bandas.
- El reloj financiero mete presión: 9/1 vencen US$ 4200 millones con bonistas privados (según la nota, con reservas del Tesoro + préstamo bancario).
Lectura roscosa (sin humo): esto no es “liberar el dólar”. Es estirar el ancla y ganar elasticidad sin decir “devaluación”. El éxito no lo define la regla: lo define el flujo de dólares (deuda, exportaciones, inversión). Si el mercado siente sequía, el dólar te prueba el techo.
El 2026 arranca con una verdad vieja y cruel: en Argentina, la estabilidad no la garantizan las bandas… la garantizan los dólares.
¿Vos cómo la ves: esto es “más flexibilidad” o “más paciencia” hasta que entren divisas?