
En el peronismo de la Provincia de Buenos Aires se activó una alarma clásica de sábado: alguien tiró “Axel presidente” y, por reflejo, media mesa preguntó “¿de qué?”. La respuesta es menos épica y más importante: **Axel Kicillof se queda con la conducción del Partido Justicialista provincial, con lista de unidad para evitar una interna que ya olía a factura impaga.
La escena real: unidad por necesidad, no por amor
Se negoció “por las diferencias” (traducción: había riesgo de choque) y se cerró una fórmula pensada para ordenar la estructura sin romper el vidrio.
El reparto central quedó así:
- **Verónica Magario, vice 1ª.
- **Federico Otermín, vice 2º.
- Máximo Kirchner preside el Congreso partidario: no “se va”, se mueve a un lugar clave.
Y hay otros nombres de engranaje (los que manejan llaves y sellos): se menciona continuidad de **Leonardo Nardini en la Junta Partidaria y a **Mariano Cascallares como secretario general.
Dato de calendario: varias crónicas hablan de asunción formal el 15 de marzo de 2026.
Qué se está ordenando, de verdad
Acá no se elige “quién habla más lindo”. Se ordena quién firma, quién convoca, quién arma, quién baja línea y quién queda con el timón cuando haya que decidir estrategia electoral y repartir lugares.
La palabra “unidad” funciona como perfume institucional, pero el mecanismo es otro: se evitó una interna porque el costo era demasiado alto y porque, sin un mando claro, el peronismo bonaerense se convierte en una asamblea permanente.
Lectura rosquera: el triunfo no es el cargo, es la lapicera
La presidencia partidaria provincial tiene un valor que no se mide en comunicados: concentra la rutina del poder. Reuniones, congresos, avales, apoderados, listas, acuerdos con intendentes, “orden de llamada” y, sobre todo, el derecho a decir “esto se hace así” sin que te lo discutan tres semanas.
Por eso el acuerdo es más que un organigrama:
- Para Kicillof, es validación interna y caja de herramientas para gobernar con respaldo partidario.
- Para La Cámpora, es una forma de no quedar afuera del control y mantener un lugar decisivo (Congreso) sin romper la unidad.
Y para el resto (intendentes, legisladores, tribus): es la manera de que el PJ no llegue a 2027 como un rompecabezas sin tapa.
Los 3 escenarios que abre esta jugada
- Escenario ordenado (el que venden): conducción aceitada, menos interna, más disciplina territorial. El partido funciona como “columna vertebral” y no como grupo de WhatsApp.
- Escenario de tregua (el más probable): unidad por ahora, negociación constante por debajo. En público hay foto; en privado hay “mesa chica” permanente y facturas por pagar. (Inferencia a partir del formato de reparto y los antecedentes de tensiones señalados en las crónicas).
- Escenario de relanzamiento (el que mira 2027): con el PJ bonaerense bajo control operativo, Kicillof gana centralidad como referencia nacional del peronismo. Este es el subtexto que varios medios dejaron asomar, sin ponerle moño.
“Axel presidente” es verdad… pero en el idioma correcto: no es un título para la Nación, es el permiso para ordenar la lapicera bonaerense sin que la interna te incendie el living.
¿Quién quedó mejor parado en el reparto: el gobernador, La Cámpora o los intendentes? Te leo.