Si Milei y Bullrich van juntos en 2027, Bullrich se va del tablero porteño. Su gente necesita un seguro, y Karina, un candidato propio. Una boleta Ramírez-Arenaza resolvería las dos cosas.
La Libertad Avanza quiere gobernar la Ciudad, pero todavía no sabe con quién, ni con qué aliados. Manuel Adorni, que parecía el nombre natural, quedó golpeado por su propio escándalo. Pilar Ramírez, presidenta del bloque y una de las dirigentes de mayor confianza de Karina Milei, evita las definiciones y posterga la discusión de candidaturas para el año que viene. Entre tanto, un legislador de su bloque, Juan Pablo Arenaza, dijo en agosto que en LLA tienen candidatos porteños como Ramírez y Bullrich, y aclaró que Bullrich prefiere lo nacional.
Ese dato, que parece menor, es la clave de la teoría.
El seguro de Bullrich
Si la fórmula presidencial es Milei-Bullrich, algo que todavía no está confirmado (el propio Presidente abrió la puerta a negociar su compañero y Bullrich habla de una decisión de equipo), la senadora deja de tener incidencia directa en la Ciudad, el distrito que la votó y donde construyó su capital. Su espacio quedaría expuesto a que el armado porteño lo definan otros, y ese otro tiene nombre: Karina.
Ahí aparece Arenaza. Fue jefe de campaña de Bullrich en 2023, dejó el PRO a comienzos de 2025 junto con otros dos legisladores de su riñón y hoy es vicepresidente tercero de la Legislatura. En la Ciudad, el vicejefe de Gobierno preside ese cuerpo, es decir, controla la agenda, el recinto y la negociación de presupuesto y código urbanístico. Para Bullrich sería la manera de no perder representación propia en el lugar donde tiene más votos.
Ramírez es Karina
El otro lado de la ecuación es más simple. Ramírez encabeza el bloque libertario y responde a la secretaria general de la Presidencia. Una fórmula donde ella va primera y un bullrichista segundo repite en la Ciudad el equilibrio que se busca en la Casa Rosada: Karina con la lapicera, Bullrich con su lugar.
Ambos, además, ya funcionan como tándem. Arenaza reconoció que trabajaban juntos hace meses temas de impuestos y tamaño del Estado porteño.
El PRO mide, pero no impone
La tercera pata es el PRO, y ahí la teoría se apoya en los números. En mayo de 2025, con la Ciudad en juego, LLA sacó 30,7% y el partido de Jorge Macri terminó tercero, apenas por encima del 16%. En octubre, ya aliados en las nacionales, LLA llegó a 47,35% contra casi 27% de Fuerza Patria.
Traducido: el PRO suma, pero no fue quien ordenó esa elección. Larreta da por hecho que PRO y LLA volverán a ir juntos, pero de ese lado no hay confirmación. Ramírez no cerró el acuerdo, y del lado del PRO todavía falta ver qué pide a cambio. Con esa base, LLA no está obligada a ceder el segundo lugar de la boleta, el más apetecible.
¿Con quién sería el ballotage?
Ahí la respuesta no es tan cómoda como parece. El peronismo tiene un piso visible, cerca del 27%, y sigue siendo el rival más probable. Un ballotage contra el peronismo polariza y históricamente le sirve a LLA en la Ciudad.
El que puede complicar el esquema es Horacio Rodríguez Larreta. Sacó 8% en 2025 y en su entorno dicen que hoy mide entre 12 y 15, pero dijo que será candidato y que su objetivo es llegar al ballotage y ganarle a la unión del PRO y LLA. Arma un frente con radicales, un socialista, un peronista y Carrió, y compite por el voto moderado que no es ni libertario ni peronista duro. Si consolida ese espacio, es el rival más incómodo para LLA.
Lo que hay que decir con honestidad
Nadie propuso esta fórmula y ninguna fuente consultada la menciona. Es una lectura de cómo se ordenan las piezas si Bullrich se va a la fórmula nacional, si Karina quiere un candidato propio y si el PRO no logra imponer condiciones. Tres “si” que hoy están abiertos.
Pero el razonamiento tiene lógica: en la Ciudad, LLA necesita un candidato con nombre y un vice con control del recinto. Ramírez y Arenaza son los dos que ya trabajan en ese sentido.