Cristina vuelve: comando, interna y la batalla por el control del peronismo

No hubo acto, ni palco, ni liturgia. Hubo señales. Y en política, las señales también gobiernan.


No volvió con un discurso. Volvió con movimiento.

Cristina Fernández de Kirchner reapareció en la escena política sin romper el silencio, pero dejando algo claro: sigue jugando. No desde el centro del escenario, sino desde un lugar más quirúrgico, más contenido, más estratégico.

Tras su recuperación médica, la ex presidenta reactivó contactos, habilitó visitas y dejó circular mensajes internos. Nada masivo. Todo controlado. Vuelta de comando, no de campaña.

El dato

En el kirchnerismo ya trabajan en relanzar para febrero el eje “Cristina Libre”, una consigna conocida, simple y emocional, pensada para volver a disputar agenda frente al gobierno libertario. No es casual: el peronismo llega a 2026 fragmentado, sin liderazgo claro y con internas abiertas en casi todas las provincias.

La interna

Mientras Axel Kicillof intenta consolidar poder territorial propio y Máximo Kirchner pelea por sostener el control del PJ bonaerense, Cristina aparece como factor de orden… o de tensión. Su figura sigue siendo central, pero ya no indiscutida. Hay dirigentes que la necesitan para disciplinar. Otros que la sienten como un límite para renovar.

El dato incómodo: nadie logra reemplazarla, pero muchos empiezan a imaginar un peronismo sin ella al frente.

La lectura

Cristina no vuelve para ser candidata mañana. Vuelve para condicionar decisiones, marcar la cancha y evitar que el peronismo se le escape por los costados. Su reaparición busca algo concreto: incidir sin exponerse, ordenar sin hacerse cargo del todo, y mantener la lapicera cerca.

Es una jugada defensiva, pero también inteligente: si el peronismo se rompe, pierde todos. Si se ordena sin ella, pierde poder. El equilibrio es fino.

El escenario

De acá a 2027 hay tres caminos posibles:

  1. Cristina logra volver a ser eje de unidad táctica.
  2. Cristina influye, pero ya no ordena del todo.
  3. Cristina divide más de lo que une.

Hoy, el peronismo transita el punto dos. Y eso, en política, es terreno inestable.

No volvió Cristina.

Volvió la discusión sobre quién manda en el peronismo.

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