
No es épica pura. No es amor popular. Tampoco un cheque en blanco.
El principal sostén político de Javier Milei hoy tiene otro nombre, menos romántico pero mucho más eficaz en la rosca: el miedo al pasado.
Así lo muestra con crudeza la última Encuesta Nacional de DC Consultores (realizada entre el 10 y el 12 de enero, sobre 1.915 casos, con un margen de error de ±2,2), un estudio que no solo mide opinión pública sino que expone el contrato emocional que ordena la política argentina en 2026. El dato central es contundente: el 36,3% de los encuestados afirma que lo que los une al Presidente es, directamente, el temor a volver a lo anterior. No la empatía, no el carisma, no la cercanía. El recuerdo.
Ese número explica mucho más que cualquier discurso.
El rumbo económico, incluso con ajuste, sigue avalado por una mayoría amplia. El 62,2% apoya sin matices el modelo liberal–motosierra y otro 21,4% lo acompaña parcialmente. Traducido a lógica de poder: más del 83% no quiere volver atrás, aunque no todos estén cómodos con el presente. El sacrificio se tolera mientras el pasado funcione como amenaza latente.
En la intimidad de la política esto se lee claro: Milei no gobierna solo prometiendo futuro, gobierna administrando el espanto. Su capital político no es únicamente lo que hace, sino lo que evita que vuelva. Y mientras la oposición siga siendo percibida como un déjà vu, ese capital se sostiene.
El informe de DC Consultores también confirma otro giro silencioso pero profundo: se rompe el mito del campo como motor excluyente del país. Por primera vez, la provincia de Buenos Aires queda última en la percepción social del desarrollo productivo. Neuquén, con los hidrocarburos, lidera con comodidad, seguida por minería y litio. El imaginario económico se corre de la cosecha a la energía, del clima a la infraestructura. No es solo economía: es identidad.
Ahí aparece otro dato incómodo para la política tradicional. El peronismo, históricamente asociado a sensibilidad social y gestión del Estado, pierde en casi todas las comparaciones simbólicas. Seguridad, economía y política exterior: La Libertad Avanza arrasa en percepción. Y cuando la encuesta juega al terreno cultural, el golpe es todavía más duro. La mayoría identifica al peronismo con Los sospechosos de siempre. A Milei, con Milagros inesperados.
Épica contra repetición. Salvador contra elenco estable.
Sin embargo, el propio estudio deja una advertencia que en la rosca nadie pasa por alto. El contrato por espanto no es infinito. En 2026 el electorado empieza a auditar con mayor rigor. El miedo al pasado sostiene, pero no reemplaza eternamente al resultado. Si el ajuste no se transforma en mejoras tangibles —actividad, empleo, ingresos— el hechizo se debilita.
Por ahora, Milei no gobierna porque enamora.
Gobierna porque enfrente todavía asusta más.
Y en la política argentina, eso suele alcanzar… hasta que deja de hacerlo.
Fuente:
📄 Encuesta Nacional “El Señor de los Milagros” – DC Consultores (PDF completo adjunto)