
Esto no es un cruce por Venezuela. Es una señal de campaña, temprano, pero nítida: ya están compitiendo por las oficinas de Jefatura de Gobierno.
Bullrich juega desde la épica del carácter: “tibio” no es un adjetivo, es una sentencia política. Ella habla al votante que quiere orden, decisión, choque. Su marca es simple: conmigo no hay grises. Y en la Ciudad, ese electorado existe, está vivo y se mueve rápido.
Larreta responde desde la técnica y el control: no discute el tema; discute la autoridad moral de quien acusa. Tira archivo, no para humillar: para decir “yo también sé jugar sucio, y tengo memoria”. Larreta habla al votante que quiere gestión, previsibilidad, obra y máquina administrativa funcionando.
Dos perfiles distintos. Un objetivo idéntico.
Lo que ambos saben (y por eso se pelean así)
• La Ciudad es el premio grande: presupuesto, estructura, visibilidad nacional y caja política.
• El que ordena CABA, entra a 2027 con otra espalda.
• Y por eso, esto ya es pre-campaña porteña.
🏙️ La rosca real: territorio, comunas y gente adentro
Acá está lo importante: los dos están armando territorio.
• Comunas: recorridas, vínculos barriales, punteros prolijos, mesas chicas.
• Planes de gobierno: equipos técnicos, borradores, ejes (seguridad/orden vs gestión/ciudad inteligente).
• Gente adentro: ambos tienen terminales en el Estado, contactos en áreas sensibles, y “ojos” que les pasan data. No es conspiración: es política.
En criollo: no están opinando, están midiendo. No están tuiteando, están marcando cancha.
Bullrich construye poder desde la tensión.
Larreta construye poder desde la administración.
Dos puntas distintas, mismo destino: Uspallata.
Y cuando dos dirigentes se hablan como si ya estuvieran en campaña… es porque ya están en campaña.
¿Quién llega con más territorio real en las comunas: la “mano dura” o la “máquina”?