
Santilli es el dirigente que siempre estå. Cambian los liderazgos, se rompen alianzas, se reconfiguran espacios, pero él permanece. No es casualidad: entiende el sistema mejor que muchos.
Formado en el peronismo junto a Miguel Ăngel Toma, no sin antes dar un vuelo razante por las filas del menemismo mĂĄs rancio de Mera Figueroa ( hijo)âŠ. Se presenta en sociedad allĂĄ por los 2000 como macrismo original, supo adaptarse sin confrontar. Nunca rompiĂł del todo, pero tampoco se subordinĂł completamente. Hoy juega a la distancia justa: cerca del poder, lejos del desgaste.
El apodo de âPichichiâ resume su rol: siempre cerca del gol, pocas veces figura excluyente. El interrogante es si alguna vez decidirĂĄ cambiar ese papel y asumir el costo de conducir. ( siempre le gusta jugar solo, por eso no arma equipos, al igual que el ex motonauta)
La Argentina 2026 necesitarå menos acompañantes y mås conductores. Santilli tiene experiencia, estructura y resistencia. Lo que falta saber es si tiene decisión.
Clistenes